miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cariño emocional

Aquella  noche, sobre la larga y negra pista de aterrizaje del aeródromo marratxiner no lucía la Luna, ni tan si quiera estrella alguna, solo la oscuridad del ya tan y tan recorrido camino hacia mi pueblo de "adopción". Las nubes bajas y aun visibles se desparramaban como una cálida y húmeda capa de terciopelo gris arropando mi camino en soledad. Al final de la pista, el destartalado y ya casi desmontado DC-3 color gris daba fondo de imagen a mis reflexiones previas al partido. Jornada habitual y rutinaria de un sábado que ni por asomo presagiaba la sorpresa que me aguardaba aquella tarde noche del 12 de Noviembre del 2005, justo hoy hace nueve años.

El encuentro en particular gozaba como el resto de partidos de una importancia total, la misma importancia que debe tener siempre cualquier partido que se vaya a disputar en ciernes, da igual la fase temporal de la competición, el rival, la pista o cualquier otro condicionante que pudiera alterar el sentimiento propio que tengo respecto a los partidos. El partido mas importante siempre es el que toca empezar a jugar.
El rival, el equipo mas representativo de la zona de "es raiguer", se presentaba en nuestra instalación comandado por el que ahora podemos decir es uno de los técnicos con mayor capacidad para hacer mejorar de forma colectiva a sus grupos y con el que tuve la gracia de trabajar durante unos meses tres años después y al que sigo con ahínco en la actualidad y al que deseo también la mejor de las andanzas.
Deportistas que por aquel entonces en su gran mayoría contaban entre los 16 y 17 años de edad y que en estos días están ya en los 25 y 26 años, digo en su mayoría porque entre las filas del equipo rival se incluía algún jugador de menor categoría y a raíz de ello algo mas joven. Ese menudo y pequeño chico de 14 años en poco tiempo y de una forma indirecta, inconclusa, pero con el tiempo irremediablemente esencial y vital se iba a convertir en alguien especial para mi, haciendo mella de tal manera que aun  hay veces que no puedo saber de forma total los porqués de semejante debilidad, afición y cariño.
"El camino en las vivencias de las personas siempre va ligado a otras personas que harán en mejor o peor manera que nuestras vidas sean lo que son", y en ese aspecto la mía cambió de manera rotunda y total desde ese 12 de Noviembre de aquel año, día en el que me vi absolutamente inmerso en un cariño emocional que fluctúa entre el mejor de los momentos que nadie pueda percibir y los momentos de mayor sufrimiento que nadie pueda soportar.
Ese cariño emocional consiste en un sentimiento que conecta y familiariza a dos seres. Con la intimidad emocional, dos amigos/as pueden compartir sus sentimientos, o mejor dicho, perder el miedo a ser vulnerables. En algunas relaciones no solo se comparten las experiencias maravillosas, sino también un cariño autentico.
Lo que hace que esas experiencias puedan ser maravillosas es la capacidad de formar un vínculo y aceptar el cariño mutuo o individualizado. Es una gran satisfacción cuando a alguien agradas por quien y como eres.
La base de la intimidad emocional requiere tiempo, paciencia y compromiso. Además nos permite formar vínculos con nuestros amigos y familiares, la intimidad sexual por si sola no.

El cariño y la intimidad emocional se ha asociado siempre directamente con la intimidad sexual. Generalmente se cree ser la misma cosa, yo pienso que si se pueden asociar, pero para nada son la misma cosa. Es posible que una relación con contenido de intimidad emocional pueda acabar en intimidad sexual, sin embargo, no tiene porque ser siempre así, y que sea al revés puede tender a ser mas peligroso.

Para aceptar esta verdad tenemos que reconocer que el amor romántico que puede llevar a la intimidad sexual no es el único amor, aunque desgraciadamente suele ser el más confortable para casi todos. El amor se manifiesta de muchas formas y el que es ciertamente verdadero es aquel en el que no consta de necesidades propias inmediatas de cada uno, sino de las necesidades del otro.
Cuando se equilibran las necesidades propias con las necesidades de la otra persona, la realización espiritual se convierte en ilimitada e incalculable.