lunes, 27 de febrero de 2017

Complejos de inferioridad

La frustración de ver como la honestidad y la honradez de unos pocos se ven dañados por la insensibilidad de uno; y la impotencia, un inconsolable malestar emocional que resulta de no entender ni controlar un episodio desagradable sumado a la imposibilidad de desarrollar una idea o una labor de carácter importante, al menos para esos honestos y honrados.

Si uno se siente carente de poder de acción ante una situación carente de ecuanimidad y que además se abraza a la injusticia de la evidencia, podría optar por tres caminos, uno el de fortalecerse, otro el de resignarse y un tercero el de desolarse. Pero la impotencia tal como se la conoce es el sentimiento de esa completa desolación que resulta no solo de la no probabilidad de formar parte al menos de la igualdad en cualquier efecto o de evitar cierta consecuencia indeseada, sino también de la máxima incompetencia propia que afecta incluso a esos pocos honestos y honrados que sufren esas vivencias indeseadas de forma estridente y sin sentido.


Algunos pensaran que muchas normas son inadecuadas, pero ahora quiero creer que esa normativa, cualquiera que esta sea, es menos perjudicial que "el mal criterio", el cual puede ser llevadero y aguantable si proviene del error o de la buena voluntad, otra cosa es que provenga de la maldad, de una estrategia interesada o cuanto menos de una reprimenda puntual protagonizada por alguna rabia momentánea que hará más fácil su ejecución gracias en algunos casos por el abuso de poder y la condición de máxima autoridad.

Debo ser un privilegiado porque en el ámbito que me muevo jamás en estos 31 años había sentido esa desolación, pero también creo de forma malograda que ese privilegio en ocasiones hace que sufras de peor manera  episodios puntuales que se traduzcan en frustración, impotencia y lo que es peor, en esa desolación comentada.

No voy a resignarme ni a fortalecerme, y supongo que la desolación que ahora invade mi cabeza tampoco durará mucho, si voy a aprender, aprender a que bajo ningún concepto y siendo consciente de lo recientemente acontecido vaya a pasar por lo mismo. Tan solo tengo una referencia de desolación, esta referencia que tiene como protagonistas un espacio, un momento y una persona. Ese espacio cuanto menos me creará dudas, el momento lo olvidaré seguramente y la persona no volverá a crearme un solo atisbo de nueva desolación, eso si lo se de forma certera.

martes, 31 de enero de 2017

LACAYOS Y LAMECULOS

Nunca me he tenido por un valiente.
Pero tampoco soy un lameculos.
Me he topado con muchos lameculos en mi vida y estoy seguro de que vosotros también. Incluso, por pura estadística, más de un lameculos estará leyendo esto pero no se sentirá mal porque casi nunca reconocen que lo son. ¿Os imagináis que alguien os dijera en serio: "hola, me llamo Manuel y soy un gilipollas"? Tampoco es fácil encontrar a nadie que te diga: "hola, soy un lameculos, una persona de la que no te puedes fiar, que se alejará cuando no pueda sacar nada de ti, traicionero, cobarde y miserable; un mierda, en definitiva".
Para los demás, es muy fácil reconocer a un lameculos; para justificar sus actos siempre tienen a mano tres de sus frases favoritas: "hay que ser listo" , "lo hace todo el mundo"  o la variante "todo el mundo va a lo suyo".

Ser un lameculos es una opción tan válida como cualquier otra pero no nos lo intentes vender como algo noble o digno; eres así y no tienes remordimientos por ello. Muy bien por ti.
Son supervivientes, plantas trepadoras que necesitan un buen muro sobre el que apoyarse; peces de media profundidad, que nadan lejos de la oscuridad del fondo o de los peligros de la superficie, reptiles que saben acercarse al sol que más calienta.

Es difícil ver brillar a un lameculos pero nunca faltará un plato de sopa caliente en su mesa porque "hay que ser listo" y "todo el mundo va a lo suyo".
No, amiguitos, no; no todo el mundo va a lo suyo. Hay personas que se sacrifican por sus ideales o por aquellos que les rodean; hay seres humanos altruistas, bondadosos y generosos que ayudan cuando no pueden o tienden una mano a aquellos de los que no esperan obtener nada a cambio.

Los poderosos también saben quiénes son los lameculos y les encanta su adulación. Disfrutan bajándose los pantalones y diciendo; mira, chaval, qué nalgas más sonrosadas. Dame un buen lamentón y te haré sentir importante por un rato.
Y se lo lamerán. Con gusto. Porque "todo el mundo lo hace"
Lo malo de lamer culos es que llega un momento en que todo te sabe a culo y aunque consigas cosas por ti mismo no podrás disfrutarlas porque te seguirán sabiendo a culo.
- ¿Te gusta la sopa?
- Me sabe a culo.
Supongo que si eres un lameculos, te habrás sentido ofendido por este comentario. Bien, no me hagas la pelota; de mí no vas a obtener nada. Búscate un buen par de nalgas a las que adorar  y se te pasará el disgusto.
Si desprecias a los lameculos tanto como yo, comparte esta reflexión. Aunque no te ilusiones; ni vamos a cambiar el mundo ni su forma de pensar porque, en definitiva, "hay que ser listo".

EL VERDADERO BLOG DE JUAN SOLO 


domingo, 30 de octubre de 2016

La pequeña sombra de un gigante

Al llegar a nuestros principales objetivos sentimos una gran alegría. Cuando alcanzamos mejores resultados interpretamos que estamos haciendo lo correcto. 
Lo cierto de todo ésto es que muchas veces es importante la ayuda de una o más personas para alcanzar la meta deseada, pero cuando eso no es así, sin duda el mérito es inconmensurable.



Esta semana lo tengo más complicado que de costumbre. Pudiera parecer al revés, después del puente de todos los santos la cabeza estará de nuevo embotada por cuestiones nuevamente de falta de valores a nuestro alrededor, algo que dejará sin duda de nuevo un sabor de boca no muy agradable, pero precisamente por eso hoy no me voy a olvidar de citar a alguien en este artículo, donde simplemente intentaré ampliar mi agradecimiento a aquel que además siempre me mostró tanto respaldo. Gracias de corazón al que además considero amigo, amistad que se ensalzó mas si cabe cuando a veces debíamos mostrarnos y de manera injusta agazapados en estas oscuras y frías trincheras, pero donde empieza a asomar, parece, algún rayo de sol. Date por aludido aunque tú nombre no esté en estas líneas. Has sido tan importante como el que más, y sin tanta implicación por tu parte el objetivo cumplido jamás hubiera llegado a término.
En breve se culminará de manera inigualable un trabajo de casi diez años de duración donde este gran hombre pero con la humildad propia de una pequeña sombra grisácea talla 6XL ha forzado su habitual motor laboral hasta llevarlo al borde de la perfección.


Somos lo que somos ahora mismo, no lo que fuimos o lo que seremos
La mayoría de las veces, un equipo debe simplemente poder elegir hacia dónde ir y el porqué, Explicar las formas de ver los problemas e intentar tratarlos pidiendo respeto cuanto menos, aunque el respaldo exterior a veces sea nulo.
El movimiento siempre se demuestra andando, no hace falta saber quiénes anduvieron antes o como se andará en el futuro que sin duda siempre debemos esperar que sea mejor y ayudar todos a que así sea, no basta con soñar, hay que desearlo mostrando ese movimiento, como dijo aquel.

 Desde aquí quiero ampliar el agradecimiento a aquel que realmente ha hecho un enorme trabajo. Porque como en el ejemplo de una familia, cuando uno realiza su labor diaria, aquella que más le define, y lo hace con amor, dedicación y ganas de mejorar, demuestra respeto por él mismo y por lo demás, a ese, hay que mostrarle agradecimiento, y mas cuando lo hace demostrándolo todos los días con las actitudes de una buena persona.
Querido amigo, gracias...aunque no veamos "a veces" el mismo baloncesto.


miércoles, 19 de octubre de 2016

...la otra acera.

Goran es un señor de 36 años nacido en Belgrado que vive en Roma, está casado y tiene una linda hija de 4 años que se llama Zelka fruto del amor que comparte con su esposa italiana de nombre Telma. Goran es bibliotecario y habla cuatro idiomas a parte del materno. Por las mañanas trabaja de atención al público que visita la biblioteca y por las tardes imparte clases de piano de forma particular. Goran tiene de forma regular por las tardes durante la semana a cuatro alumnos. Uno de ellos Pietro tiene 14 años, Pietro es tímido e introvertido, está dotado de un gran talento para el oído y entiende de forma especial la música, seguramente termine dedicándose a la música, lo lleva dentro. Carla y Romina son mellizas, tienen 10 años y les encanta tocar el piano, posiblemente lo único que tengan en común, ya se sabe de las tremendas diferencias de actitud y de rasgos personales que suelen tener los hermanos bibitelinos. Tocan el piano para divertirse. Por último están Mikel y Bosco, ambos de 16 años. Mikel es de origen hispano, padre panameño y madre española. Mikel es muy introvertido, callado y observador, es atento y muy educado. Destaca en el de forma particular una alta connotación de actitudes y gestos bastante afeminados que denota en el una más que posible homosexualidad. Bosco es romano de pura cepa, de padre ex estrella del waterpolo mundial, deportista de élite y ahora entrenador. Su madre miss Italia a principios de los años 90 y ahora presentadora de televisión en informativos semanales. Bosco es alto, atlético y muy bello, unos enormes ojos azules adornan su guapo rostro, Tiene una gran aceptación dentro de cualquier ámbito donde se mueva. Muy culto y educado, no es el típico adolescente de 16 años prepotente por tener una belleza infinita, al contrario, es muy humilde y gentil con todos con quien comparte su tiempo.
Mikel y Bosco son amigos, van juntos al colegio por las mañanas y por las tardes coinciden en día y horario en sus clases de piano con Goran. Un día, antes de iniciar la clase, Goran se percató de forma clara de algo relacionado con la actitud y el aspecto de Bosco. Bosco no podía disimular su cara de contrariado casi llegando a una puesta en escena de enfado y malestar. Goran se extrañó y en su típico modo de actuación propia de una vecina del quinto que chafardea continuamente con la del cuarto de todo lo que pasa en la escalera, le preguntó:
-. ¿Que te ocurre Bosco?-.
A lo que Bosco respondió:
-. Nada profesor, tan solo un pequeño dolor de cabeza-.
Ni por un solo instante Goran creyó lo que aquel joven de 16 años y en plena adolescencia le respondía. Goran intuyó claramente que estaba o había existido muy recientemente un episodio de controversia entre el y su amigo Mikel.
-. ¿Seguro no ha pasado nada entre vosotros dos? Con lo buenos amigos que sois.
Bosco interrumpió añadiendo:
-. ¿Qué amigos? Si a un caso compañeros de clase y de piano por las tardes. El que se quede en su acera y yo en la mía.
Entonces fue cuando Goran entendió lo que podía haber pasado. Miró a Mikel que esbozó la típica sonrisa/escudo que se realiza cuando uno quiere dar a entender que gestiona sin preocupación una situación que en realidad si le minimiza, le preocupa o incluso le entristece y hace sufrir. El disimulo de despreocupación que hizo Mikel fue el detonante de una reflexión que en este caso el adulto tuvo por el espacio de varios segundos, pensó que debía intervenir y suavizar de alguna manera aquella situación cuanto menos inadecuada por parte de alguno de aquellos muchachos que en aquel momento discernían de forma tan grave pero que de forma regular tanto se querían, todo sea por el amor pensó.
Goran desarrolló la clase de piano con normalidad y despidió a los chicos como de costumbre, de forma agradable y amena. Unos segundos después citaba por mensaje de voz a Bosco con el propósito de mantener una charla amigable y cordial referente al tema que tanto y en este caso preocupaba a los tres.

Goran habló a Bosco que escuchaba muy atentamente:
-. Querido joven amigo, ¿Sabes cuales son los cuatro grandes pilares en los que baso mi relación interpersonal con cualquiera con los que elijo formen parte de mi vida en cualquier ámbito?
Bosco elevó la mirada hacia arriba buscando respuesta pero no supo contestar.
Goran continuó:
-. Baso mi relación sobretodo y por encima de otras muchas cosas importantes, en cuatro valores humanos, uno es la tolerancia, otro es la comprensión, la empatía y en un último término la solidaridad. Lo hago con todas las personas a las que quiero, porque además también necesito recibir en mi persona esas virtudes humanas. Son valores que pueden desarrollar las personas, independiente de su género, sean hombres o mujeres, raza, etnia, nacionalidad, estatus o preferencia sexual. Nunca tiendo a realizar diferencias con respecto a estos cuatro valores tan importantes para mi. Mikel te ha demostrado y te ha enseñado lo importante que es la amistad y el amor que pueden profesarse dos buenos amigos, al igual que has hecho lo propio tú con el por supuesto. El te quiere de la misma manera que tu has demostrado quererle a el. Ahora solo queda mostrar y desarrollar esos valores humanos, algo que no se puede negar a nadie, que van relacionadas entre sí y que se traducen en otro gran valor, el respeto, algo que jamás debe obviarse.
Y por último y si me permites te diga algo mas, te diré algo que seguramente mas de tres cuartas partes del planeta no entiendan, te diré que Mikel te quiere igual o mas que otros que pertenecemos a tu misma acera...porque los abrazos, abrazos son, da igual de que acera provengan.


sábado, 30 de julio de 2016

En la orilla

El afán a lo largo de mi existencia no ha sido lo que llaman construir una historia, sino aprender a solucionar congojos. Aparecer problemas e intentar ocuparme de ellos. Nunca esos problemas han sido superiores a mis capacidades y han acabado por al menos fluir de forma soportable, alguno pero dejando fragmentos de dolor. Ya hace unos años empecé a percatarme que esas capacidades se han agotado, han claudicado diluyéndose ante las actitudes y pensamientos del mundo exterior, el pensamiento generalizado del cercano entorno o lo que es aun peor, del que me rodea.

Cuando me canse de nadar o de dejarme llevar saldré de este mar turbulento de dudas y malestar perpetuo  y me sentaré en la orilla dando la espalda a quienes aun viendo esa turbulencia, no mueven un dedo por los que han tenido que nadar dentro de esas aguas. Triste me siento, triste por saber que otros aun viendo que perdí esas capacidades y sabiendo que ya nada puedo hacer por mi mismo y a los que ahora doy la espalda porque ni tan siquiera se acercaron a la orilla, permanecen en estado vegetativo mostrándose distantes. Los problemas no están hechos para ser expuestos ni tienen ambición de galería o museo. A lo más que aspiran es a resolverse desde la empatia solidaria y la comprensión, necesarias en todas la interrelaciones personales, da igual el tipo.

Hasta la fecha mis prioridades y ocupaciones hacia los demás radicaban en aquellos a los que de forma personal profesaba un cariño único, singular y a veces incluso exclusivo, todo iba destinado de forma especial hacia ellos. Ahora mis máximas atenciones en cualquier contexto y mi dedicación irá enfocada solo a aquellos que manifiesten esa cierta empatia solidaria y comprensión hacia mi persona.

En esta página en blanco estoy, en esta página donde a punto de morir las palabras están, donde mueres tú si nadie te recuerda y donde muero yo aunque después pueda ser recordado por los sueños de los hombres. Pero los soñadores cansan si los sueños transmiten miedo. Hay personas que quieren liberarse de ese miedo y a través de esa liberación se convierten en hombres libres.  Yo no soy libre y mi tragedia se entrelazó con mi soledad y la impaciencia, la impaciencia de cumplir un deseo y un sueño, algo que nadie pudo entender, por ello ese deseo se convirtió en fracaso, fracaso que ahora, antes del final, se alza por encima de los éxitos de otros.