"La educación, el aprendizaje y la formación no deberían solo considerarse conceptos que ayuden a prepararte para la vida en general, mas bien también deberían ser parte integral para el desarrollo de esa misma vida"
Esta reflexión intenta resaltar el hecho de que la educación y el aprendizaje no deberían ser solo fases por las que transcurrimos, sino un proceso continuo que nos ha de acompañar siempre, y es esta reflexión una buena forma de definir la esencia de José Luis Alberola y el desarrollo de su trabajo durante toda su carrera como entrenador/formador/educador donde en este caso el deporte del baloncesto solo ha sido un conducto coincidente.
El primer recuerdo que tengo es cuando intenté hablar con el en el año 1993 para pedirle su colaboración en la consecución del Récord Guinness de aquel mismo año. Mi segundo recuerdo es recibirle en mi club allá por el año 2003 (recuerdo el año porque vino acompañado de su hijo nacido en el año 1992 y que por aquel entonces tenía unos 11 años porque jugaba en el mini de San Agustín). Recuerdo vinieron a buscar balones de mini básquet para un campus del cual no recuerdo exactamente cual sería, pero lo que más recuerdo de esa visita fueron los detalles de comportamiento y educación que observé en aquel pequeño muchacho de 11 años, su hijo. Después y ya en el año 2004 cuando vino como delegado federativo al campeonato de Baleares que se disputó en mi club, el Básquet Pla.
Alguna temporada después (2005/2006) y coincidiendo con mi última temporada en mi club de toda la vida, me reclutó para incorporarme al Programa académico deportivo del Centro de Tecnificación de las Islas Baleares, el cual gestionaba la Escuela Balear del Deporte (ahora Fundación para el deporte balear) ambas siempre amparadas por el Gobierno Balear.
Ese fue mi inicio en el programa de baloncesto hasta la actualidad, veintiuna temporadas al lado de quien bajo mi punta de vista y mis creencias es el mejor profesional que haya podido encontrarme hasta hoy en las 41 temporadas que llevo desde que empecé a jugar y a entrenar.
Veintiuna temporadas de crecimiento personal, ninguna experiencia deportiva negativa a destacar, solo aprendizaje y conocimiento, aplicación del sentido común y pura lógica en todo las decisiones acontecidas. Desarrollo del baloncesto de formación a la altura de los grandes maestros, los de verdad, donde el desarrollo de los valores humanos han estado siempre por encima de los éxitos deportivos.
El mejor aprendizaje que yo haya podido tener respecto al legado que me deja José Luis es sin duda que el mayor principio de la educación y en este caso también en el proceso de aprendizaje durante las etapas tempranas en formación, es que no se debe educar a los jóvenes solamente conforme al presente, sino adecuarlo a un estado mejor para el futuro de cada uno.
Gracias José Luis.
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