Para quienes no compartimos el
fanatismo por el baloncesto, resulta difícil imaginar cómo es posible que el
resultado de un partido o de una decisión arbitral pueda provocar
sentimientos tan profundos que pisotean valores como la educación, los modales, la prudencia, la armonía, etcétera...y se abrazan directamente con la estupidez humana.
Está claro que no todos los espectadores de partidos de baloncesto se ven afectados de la misma manera; pero ¿cuáles son los factores que hacen
que a algunos los afecte mucho y a otros poco o nada?; ¿quiénes corren
peligro de verse señalados con el dedo por actuar como verdaderos incendiarios del baloncesto en general o cuanto menos en el de formación para los más jóvenes?
No hay ningún factor que pueda justificar semejantes actos de estupidez humana e idiotez con respecto a presenciar un partido de edad infantil por ejemplo, no hay justificación alguna.
Desde el punto de vista
psicológico, se considera que la pasión por el deporte está vinculada
con la cuestión imaginaria de "querer ser", de "formar parte de algo", "somos los mejores, aunque demos pena".
Otro dato no menor, según nos han enseñado es que la sociedad educa hacia el éxito, o somos primeros o no somos nada... y así nos
va. No poseemos un modelo en el cual nos hayan enseñado a perder. Además, muchas veces tampoco sabemos ganar. Esto se relaciona directamente
con el no desarrollo de los valores esenciales. Muchas veces queremos ser primeros para que
no sea fracaso y olvidamos que los demás también juegan...pero eso es antes o durante, cuando al final somos segundos y pasa un rato nos autofelacemos de forma espectacular para no sufrir.
Es entonces adecuado preguntarse qué puede hacerse para no caer en
el fanatismo desmedido, aquel fanatismo que puede dañar la salud
psíquica o física, porque hay desalmados que también son capaces de llegar a las manos. Desde
lo psíquico, el equilibrio y
la inteligencia emocional son claves. Aunque debemos saber y concienciarnos que la pasión
nubla la razón y la pasión siempre es un exceso.
Por lo tanto, hay que trabajar sobre esa inteligencia que
regula las emociones, las emociones desgastan, hay que canalizarlas
correctamente, con inteligencia. Pero eso es tan difícil de conseguir que sin remisión la única solución es no acudir, acompañar los hijos al partido y largarse a casa a ver un partido por la tele solo en casa donde nadie te ve ni te oye y así disimular la estupidez deportiva que atesoras como gran medida preventiva.
Si viendo jugar a tu hijo padeces en vez de disfrutarlo, es mejor te lo pienses de verdad. Si padeces ese comportamiento mas típico de un animal de caverna, pide hora a un profesional para que te ayude a controlar tus emociones y tu estupidez...mientras, no vengas a las pistas.
domingo, 20 de diciembre de 2015
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Alterar las etapas de aprendizaje es como multiplicar sin saber sumar o dividir sin saber restar
Al ver jugar al chico de la casa negra y gualda de la calle del fondo, el maestro se acercó y preguntó quien entrenaba a ese chico. Por lo visto no es que le agradara su juego, la verdad es que le gustó como arrancaba, como se paraba, giraba, pivotaba, driblaba, pasaba, se desmarcaba y recibía, tiraba o jugaba sin balón.
Alguien habrá que crea que jugar bien al baloncesto puede considerárselo como dominar un arte.
Dominar cualquier arte supone someterse a un proceso de aprendizaje que supongo va directamente ligado a unas labores propias a desarrollar paulatinamente y por el conducto adecuado englobado en etapas diferentes de entrenamiento. La vida de un jugador de baloncesto y su proceso de aprendizaje deben ir paralelas a esas etapas de desarrollo.
Me pregunto si se puede jugar bien a baloncesto solamente por mediación del juego real o si es mas adecuado aprender antes sin jugar tanto. ¿Se aprende entrenando y después jugando? o ¿se aprende solo jugando?...hoy mi pequeño homenaje para para ese jugador de edad infantil que después de haber jugado mal en un entreno ha dicho: "No se puede hacer un examen sin haber estudiado antes".
Alguien habrá que crea que jugar bien al baloncesto puede considerárselo como dominar un arte.
Dominar cualquier arte supone someterse a un proceso de aprendizaje que supongo va directamente ligado a unas labores propias a desarrollar paulatinamente y por el conducto adecuado englobado en etapas diferentes de entrenamiento. La vida de un jugador de baloncesto y su proceso de aprendizaje deben ir paralelas a esas etapas de desarrollo.
Me pregunto si se puede jugar bien a baloncesto solamente por mediación del juego real o si es mas adecuado aprender antes sin jugar tanto. ¿Se aprende entrenando y después jugando? o ¿se aprende solo jugando?...hoy mi pequeño homenaje para para ese jugador de edad infantil que después de haber jugado mal en un entreno ha dicho: "No se puede hacer un examen sin haber estudiado antes".
domingo, 29 de noviembre de 2015
Ganar es mas fácil que entrenar bien
Era el año 1990 cuando mi primer mando y a la vez entrenador me dijo que antes del partido va el entreno, y que antes de jugar a baloncesto hay que aprender entrenando a jugar a baloncesto. Me dijo también que antes de entrenar baloncesto había que aprender a como se debe entrenar.
Supongo que hacía hincapié a que por ejemplo una de las muchas cosas que hay que hacer para aprender a entrenar es primero aprender a escuchar entre otras muchísimas cosas.
No nos damos cuenta que poco a poco nos come la hegemonía del partido, que solo se quiere jugar y que no vale la derrota, que si me exigen o no juego lo que quiero, que si no se gana, que si no sé que y que no sé cuanto...
Cada vez se juega peor porque cada vez se entrena menos. El otro día el presidente de Euroleague terminaba una entrevista concluyendo que al jugador lo que le gusta es jugar y que mientras menos entrenamientos mejor...
...el baloncesto es mucho mas que las competiciones de élite, que los intereses económicos y que el negocio deportivo...el baloncesto como deporte ayuda a la formación del joven como deportista y como persona íntegra...
...veo a diario auténticas barbaridades alrededor del mundo de la formación y todo lo que rodea la parte dañina de la competencia mal entendida y de la desaforada competitividad que se crea para ganar o tener mas, auténticas barbaridades las cuales una educación deportiva adecuada y mínima ayudaría a que estas cosas no pasaran...
...creo firmemente que esa educación se entrena, se fomenta y se crea alrededor del día a día, durante la semana, durante el entrenamiento...y que el partido entonces si nos servirá para desarrollar ese trabajo realizado, y no me refiero tan solo a los fundamentos y conceptos deportivos de la actividad en cuestión, sino también de nuestro comportamiento, nuestros modales y nuestra educación, la deportiva y la social.
Ganar debería ser mas difícil que entrenar bien pero lamentablemente ahora mismo creo es al revés porque el mundo pone más entusiasmo, mas voluntad, mas interés, mas creencia y deseo en la victoria que quizás pueda no llegar a conseguir que en el necesario y maravilloso camino previo.
Supongo que hacía hincapié a que por ejemplo una de las muchas cosas que hay que hacer para aprender a entrenar es primero aprender a escuchar entre otras muchísimas cosas.
No nos damos cuenta que poco a poco nos come la hegemonía del partido, que solo se quiere jugar y que no vale la derrota, que si me exigen o no juego lo que quiero, que si no se gana, que si no sé que y que no sé cuanto...
Cada vez se juega peor porque cada vez se entrena menos. El otro día el presidente de Euroleague terminaba una entrevista concluyendo que al jugador lo que le gusta es jugar y que mientras menos entrenamientos mejor......el baloncesto es mucho mas que las competiciones de élite, que los intereses económicos y que el negocio deportivo...el baloncesto como deporte ayuda a la formación del joven como deportista y como persona íntegra...
...veo a diario auténticas barbaridades alrededor del mundo de la formación y todo lo que rodea la parte dañina de la competencia mal entendida y de la desaforada competitividad que se crea para ganar o tener mas, auténticas barbaridades las cuales una educación deportiva adecuada y mínima ayudaría a que estas cosas no pasaran...
...creo firmemente que esa educación se entrena, se fomenta y se crea alrededor del día a día, durante la semana, durante el entrenamiento...y que el partido entonces si nos servirá para desarrollar ese trabajo realizado, y no me refiero tan solo a los fundamentos y conceptos deportivos de la actividad en cuestión, sino también de nuestro comportamiento, nuestros modales y nuestra educación, la deportiva y la social.
Ganar debería ser mas difícil que entrenar bien pero lamentablemente ahora mismo creo es al revés porque el mundo pone más entusiasmo, mas voluntad, mas interés, mas creencia y deseo en la victoria que quizás pueda no llegar a conseguir que en el necesario y maravilloso camino previo.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Relajación, tensión y presión
Entrenar relajado. entrenar estresado y con presión o entrenar con la tensión adecuada.
Trabajar con un alto grado de relajación supongo no ayuda demasiado en el aprendizaje adecuado de nuevas enseñanzas. Digo esto porque ni tan siquiera aquellos deportistas de una capacidad cognitiva especial o muy desarrollada serán capaces de entender todas y cada una de las indicaciones, detalles y correcciones que dará el responsable, en este caso el entrenador.
Por otro lado siempre nos hemos percatado que cuando realizamos una actividad con una presión desaforada sea cual sea el dominio de esa ejecución, tiende irse al traste. Cuando perdemos el control y la concentración en las acciones por el motivo que fuere, un exceso de responsabilidad por la consecución de un objetivo concreto, por el miedo al error o al fracaso, por las presiones que me viene del entorno exterior o por cualquier otra razón que altere el orden mental que debo profesar en cualquiera de mis actividades o ejecuciones. Muchos hablan que tener el estrés controlado es forma de llegar a buen término con nuestra dedicación, yo creo en su defecto que no se debe llegar a ese estrés porque la línea que separa el control del descontrol es muy delgada y frágil.
No nos referiremos a la tensión como definición científica referente a la salud ya que ese estado también es llamado de forma común como estrés, ni tampoco atribuiremos su significado al suspense que se puede crear en una película de terror donde no sabes lo que puede pasar, lo relacionaremos directamente con un estado psíquico y físico adecuado, pendiente de todo lo que pasa a nuestro alrededor y con la mejor concentración posible para de ese modo no desviar nuestra atención de lo importante y de lo que ocurre en todo momento alrededor del entrenamiento y el total de su contenido.
Trabajar con un alto grado de relajación supongo no ayuda demasiado en el aprendizaje adecuado de nuevas enseñanzas. Digo esto porque ni tan siquiera aquellos deportistas de una capacidad cognitiva especial o muy desarrollada serán capaces de entender todas y cada una de las indicaciones, detalles y correcciones que dará el responsable, en este caso el entrenador.
Por otro lado siempre nos hemos percatado que cuando realizamos una actividad con una presión desaforada sea cual sea el dominio de esa ejecución, tiende irse al traste. Cuando perdemos el control y la concentración en las acciones por el motivo que fuere, un exceso de responsabilidad por la consecución de un objetivo concreto, por el miedo al error o al fracaso, por las presiones que me viene del entorno exterior o por cualquier otra razón que altere el orden mental que debo profesar en cualquiera de mis actividades o ejecuciones. Muchos hablan que tener el estrés controlado es forma de llegar a buen término con nuestra dedicación, yo creo en su defecto que no se debe llegar a ese estrés porque la línea que separa el control del descontrol es muy delgada y frágil.
No nos referiremos a la tensión como definición científica referente a la salud ya que ese estado también es llamado de forma común como estrés, ni tampoco atribuiremos su significado al suspense que se puede crear en una película de terror donde no sabes lo que puede pasar, lo relacionaremos directamente con un estado psíquico y físico adecuado, pendiente de todo lo que pasa a nuestro alrededor y con la mejor concentración posible para de ese modo no desviar nuestra atención de lo importante y de lo que ocurre en todo momento alrededor del entrenamiento y el total de su contenido.
jueves, 15 de octubre de 2015
Ejemplo de proceso de ejecución en el aprendizaje de un tipo de fundamento técnico ofensivo no adquirido en un entrenamiento
Fundamento técnico ofensivo: Lanzamiento
Tipo de finalización ofensiva: "Lanzamiento por elevación en media penetración".
Variantes: Tras bote o tras pase (en este caso el ejemplo sería lanzamiento tras bote).
FASE A:
Desmenuzación del fundamento global (propuesta analítica).
1. Final del bote igual a inicio de los apoyos (en este caso "apoyo único" ya que por las características del tipo de tiro lo realizaremos con pérdida de paso).
2. En este caso no buscamos dicernir entre la diferenciación de los dos tipos de apoyos cotidianos (uno que nos acerca y otro que nos eleva), sino que utilizaremos solo un apoyo que además en este caso no debe de conseguir ambos cometidos ya que tan solo necesitamos "subir" por el tipo de finalización que la lectura de la situación en este caso nos obliga a ejecutar.
3. La subida del bote va acompañada prácticamente con el único apoyo y con el contacto-carga del balón (como si de un "a bote pronto" se tratara. Flexión de rodilla de la pierna no apoyada para conseguir una compensación de cadera y no desequilibrarse en la subida del balón. Salto totalmente vertical por su característica de evitar la oposición defensiva.
4. En este caso el concatenamiento del tren inferior con el superior no tiene demasiada importancia al casi carecer de flexión el primero por no necesitar fuerza de ejecución y si estar caracterizado por ser un tiro rápido en su ejecución y evitar oposición defensiva. Si tendrá protagonismo la ejecución braquial y su extensión adecuada acompañado en la subida del completo agarre del balón (importante al ser un tiro de precisión rápida). Como último concepto y relacionado con un perfecto agarre del balón, trabajaremos el toque final de muñeca y dedos, sutil y suave que terminará de darle parábola final y el picado para la adecuada y necesaria siempre rotación del balón.

FASE B:
Desarrollo por partes de los gestos técnicos y motrices para su corrección (propuesta analítica-global).
FASE C:
Realización global del gesto total para su corrección y refuerzo. (propuesta global).
FASE D:
Ejecución del fundamento a modo de ejercicio de forma "competitiva" al ser un fundamento técnico englobado en finalizaciones.
Tipo de finalización ofensiva: "Lanzamiento por elevación en media penetración".
Variantes: Tras bote o tras pase (en este caso el ejemplo sería lanzamiento tras bote).
FASE A:
Desmenuzación del fundamento global (propuesta analítica).
1. Final del bote igual a inicio de los apoyos (en este caso "apoyo único" ya que por las características del tipo de tiro lo realizaremos con pérdida de paso).
2. En este caso no buscamos dicernir entre la diferenciación de los dos tipos de apoyos cotidianos (uno que nos acerca y otro que nos eleva), sino que utilizaremos solo un apoyo que además en este caso no debe de conseguir ambos cometidos ya que tan solo necesitamos "subir" por el tipo de finalización que la lectura de la situación en este caso nos obliga a ejecutar.
3. La subida del bote va acompañada prácticamente con el único apoyo y con el contacto-carga del balón (como si de un "a bote pronto" se tratara. Flexión de rodilla de la pierna no apoyada para conseguir una compensación de cadera y no desequilibrarse en la subida del balón. Salto totalmente vertical por su característica de evitar la oposición defensiva.
4. En este caso el concatenamiento del tren inferior con el superior no tiene demasiada importancia al casi carecer de flexión el primero por no necesitar fuerza de ejecución y si estar caracterizado por ser un tiro rápido en su ejecución y evitar oposición defensiva. Si tendrá protagonismo la ejecución braquial y su extensión adecuada acompañado en la subida del completo agarre del balón (importante al ser un tiro de precisión rápida). Como último concepto y relacionado con un perfecto agarre del balón, trabajaremos el toque final de muñeca y dedos, sutil y suave que terminará de darle parábola final y el picado para la adecuada y necesaria siempre rotación del balón.

FASE B:
Desarrollo por partes de los gestos técnicos y motrices para su corrección (propuesta analítica-global).
FASE C:
Realización global del gesto total para su corrección y refuerzo. (propuesta global).
FASE D:
Ejecución del fundamento a modo de ejercicio de forma "competitiva" al ser un fundamento técnico englobado en finalizaciones.
sábado, 3 de octubre de 2015
El amor no son tantas cosas...
El amor no son tantas cosas y lo que no abunda es más difícil de percibir, otorgar y recibir.
No hay sentimiento alguno que despierte más emociones que el amor, independientemente de que las provoquen las mejores amistades, la familia o la pareja, e independientemente también que esas emociones sean positivas como también negativas. Como aspecto universal que es, el amor ha sido un arte para el estudio y tratado por muchas culturas, aunque generalmente desde la visión de imposición social y no desde las ciencias humanas o animales. Los avances tecnológicos ahora nos advierten que a nivel neuronal el amor se relaciona tanto de forma positiva como también en lo negativo con las actitudes humanas combatiendo incluso la ansiedad y el estrés a la vez que en su defecto puede también pronunciar estos estados. El estado influido por el arte de amar o ser amado mejora al humano como virtud y lo empequeñece también como defecto.
El sentimiento de afectividad se aprende desde siempre y en base a él se formulan las funciones de lo que somos y de como actuamos. La clave está en la reciprocidad, por lo que las actitudes y las virtudes personales son fruto de los afectos recibidos principalmente por los padres y amigos, luego y en menor medida, por las parejas las cuales también son fruto de la imposición social y religiosa. En función a estas valoraciones, existen una serie de principios muy básicos a tener en cuenta a la hora de encontrar las personas con las que se pueda desarrollar ese arte en cualquier plazo, como no exigir que satisfaga todas nuestras necesidades y concienciarse de que el amor solo puede existir bajo la clave del altruismo. De ahí y como muy bien remarcaba Erich Fromm:
"El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo, nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo".
Cuánta razón y que difícil darle sentido a la frase del Sr. Fromm.
No hay sentimiento alguno que despierte más emociones que el amor, independientemente de que las provoquen las mejores amistades, la familia o la pareja, e independientemente también que esas emociones sean positivas como también negativas. Como aspecto universal que es, el amor ha sido un arte para el estudio y tratado por muchas culturas, aunque generalmente desde la visión de imposición social y no desde las ciencias humanas o animales. Los avances tecnológicos ahora nos advierten que a nivel neuronal el amor se relaciona tanto de forma positiva como también en lo negativo con las actitudes humanas combatiendo incluso la ansiedad y el estrés a la vez que en su defecto puede también pronunciar estos estados. El estado influido por el arte de amar o ser amado mejora al humano como virtud y lo empequeñece también como defecto.
El sentimiento de afectividad se aprende desde siempre y en base a él se formulan las funciones de lo que somos y de como actuamos. La clave está en la reciprocidad, por lo que las actitudes y las virtudes personales son fruto de los afectos recibidos principalmente por los padres y amigos, luego y en menor medida, por las parejas las cuales también son fruto de la imposición social y religiosa. En función a estas valoraciones, existen una serie de principios muy básicos a tener en cuenta a la hora de encontrar las personas con las que se pueda desarrollar ese arte en cualquier plazo, como no exigir que satisfaga todas nuestras necesidades y concienciarse de que el amor solo puede existir bajo la clave del altruismo. De ahí y como muy bien remarcaba Erich Fromm:
"El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo, nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo".
Cuánta razón y que difícil darle sentido a la frase del Sr. Fromm.
-Empatía. Debemos
preocuparnos de un adecuado bienestar de las otras personas y, si se intuye
algún problema, actuar ayudando como si nuestro propio problema fuera. Si hay empatía no debería haber conflicto, la falta de esta virtud solo
provocará que se vaya generando un problema cada vez más grande hasta que
sea insostenible. El amor a uno mismo debe reflejarse en una justa medida, si prevaleciera siempre en alta medida, él mismo dañaría el factor empático.
-Solidaridad. Esa empatía inicial, esa capacidad de ser capaz de no verse embriagado e inundado por el amor que solemos profesamos a nosotros mismos, hará que nos sintamos con la satisfacción de ayudar cuando se nos necesite en todos los sentidos y tener la creencia de que no somos nada cuando no tenemos nada más que a nosotros mismos.
-Tolerancia. Juzgar sobremanera a las personas de una forma desaforada supone no tener ni idea de la totalidad de sus actitudes. A veces creemos que la suma de muchas de esas actitudes es la información concluyente y acertada. Lo que suele ser siempre finalmente es una desafortunada valoración inconclusa, incierta y precipitada ya que quizás debamos saber que las actitudes y comportamientos son infinitos en las personas y que esa valoración podría ser estúpida ya que la vida continua y seguimos estando sujetos a repito, infinitos comportamientos que no dejan de sorprender.
El comportamiento humano y animal está sujeto a cientos de condicionantes cambiantes.
- Comprensión. Va de la mano como en un paseo por un parque amenizado con una agradable conversación con la empatía. La empatía y la comprensión es el mejor lazo de entendimiento entre las personas.
Todos piensan, y es verdad que existe un factor lógico, un parámetro de gran medida que no podemos olvidar en nuestra funcionalidad animal, un deseo que se traduce en el instinto sexual, la atracción física hacia la otra persona, es inevitable si, pero en las relaciones humanas de carácter fraterno ese parámetro debe gestionarse con inteligencia siempre que queramos introducirlo en la relación humana adecuada, ya que pienso que debe tener mucho menos protagonismo que las virtudes humanas de interrelación como las cuatro arriba mencionadas. El proceso necesita ser evolutivo y no estar doctrinalizado por la imposición social y sí por lo que realmente sentimos. Factores múltiples como las admiración, la simpatía, la bondad, la generosidad humana, la educación, los buenos modales y otros tantos factores empezarán a darnos información de con quien queremos rodearnos y relacionarnos de forma regular y de ese modo sentirnos bien, que estamos contentos en el contesto de ese espacio y de esos momentos que nos produce bienestar y experiencias agradables. Esa andadura inicial si se convierte en estabilidad y disfrute debe dar pie a un proceso afectivo en el cual se vayan sumando emociones de distinto tipo, primeras emociones que dan paso a ilusiones también de toda índole que encienden luego las luces del cariño. Ese cariño bajo mi punto de vista no debe estar solamente nutrido del encuentro físico, ya que tiendo a creer y entender que hay un paso previo en ese proceso que no podemos obviar, un estado al que a veces no damos importancia ni que acertamos a percibir, el cariño emocional es la ante sala a la felicidad.
-Solidaridad. Esa empatía inicial, esa capacidad de ser capaz de no verse embriagado e inundado por el amor que solemos profesamos a nosotros mismos, hará que nos sintamos con la satisfacción de ayudar cuando se nos necesite en todos los sentidos y tener la creencia de que no somos nada cuando no tenemos nada más que a nosotros mismos.
-Tolerancia. Juzgar sobremanera a las personas de una forma desaforada supone no tener ni idea de la totalidad de sus actitudes. A veces creemos que la suma de muchas de esas actitudes es la información concluyente y acertada. Lo que suele ser siempre finalmente es una desafortunada valoración inconclusa, incierta y precipitada ya que quizás debamos saber que las actitudes y comportamientos son infinitos en las personas y que esa valoración podría ser estúpida ya que la vida continua y seguimos estando sujetos a repito, infinitos comportamientos que no dejan de sorprender.
El comportamiento humano y animal está sujeto a cientos de condicionantes cambiantes.
- Comprensión. Va de la mano como en un paseo por un parque amenizado con una agradable conversación con la empatía. La empatía y la comprensión es el mejor lazo de entendimiento entre las personas.
Todos piensan, y es verdad que existe un factor lógico, un parámetro de gran medida que no podemos olvidar en nuestra funcionalidad animal, un deseo que se traduce en el instinto sexual, la atracción física hacia la otra persona, es inevitable si, pero en las relaciones humanas de carácter fraterno ese parámetro debe gestionarse con inteligencia siempre que queramos introducirlo en la relación humana adecuada, ya que pienso que debe tener mucho menos protagonismo que las virtudes humanas de interrelación como las cuatro arriba mencionadas. El proceso necesita ser evolutivo y no estar doctrinalizado por la imposición social y sí por lo que realmente sentimos. Factores múltiples como las admiración, la simpatía, la bondad, la generosidad humana, la educación, los buenos modales y otros tantos factores empezarán a darnos información de con quien queremos rodearnos y relacionarnos de forma regular y de ese modo sentirnos bien, que estamos contentos en el contesto de ese espacio y de esos momentos que nos produce bienestar y experiencias agradables. Esa andadura inicial si se convierte en estabilidad y disfrute debe dar pie a un proceso afectivo en el cual se vayan sumando emociones de distinto tipo, primeras emociones que dan paso a ilusiones también de toda índole que encienden luego las luces del cariño. Ese cariño bajo mi punto de vista no debe estar solamente nutrido del encuentro físico, ya que tiendo a creer y entender que hay un paso previo en ese proceso que no podemos obviar, un estado al que a veces no damos importancia ni que acertamos a percibir, el cariño emocional es la ante sala a la felicidad.
...la ternura y el cariño no son en modo alguno, una sublimación del
instinto sexual; son el producto directo del amor fraterno, y existen
tanto en las formas físicas del amor, como en las no físicas.
lunes, 31 de agosto de 2015
Personas con alta sensibilidad afectiva
Enamorarse, es para muchos un carrusel de nerviosas emociones difíciles de ordenar. Es un caos intenso de felicidad salpicado a veces, de la más insoportable de las tristezas.
Una realidad, que puede ser aún más desbordante para las llamadas “personas con alta sensibilidad”.
Recordemos, las personas altamente sensible ocupan un pequeño porcentaje de nuestra población y engloban una serie de particularidades psicológicas y emocionales, que los diferencian del resto.
La visión del mundo de las personas con alta sensibilidad parte desde el mismo corazón, y aunque muchos lo califican como un “don”, en ocasiones dicha aura, no aporta una auténtica felicidad, sino una terrible tristeza.
Son intuitivos, creativos, son capaces de percibir las emociones de los demás en todos sus matices, pero ello provoca a su vez que sean más reactivos, es decir, que se sienten más afectados y heridos ante determinadas cosas que el resto de personas.
Las personas altamente sensibles disfrutan en ocasiones mucho más de su soledad, prefieren emprender actividades en solitario desde donde apreciar el mundo en su auténtica realidad.
Ellas disponen de su propio ritmo, su propio tiempo muy diferente al acelerado materialismo del resto, donde no siempre se sienten integrados.
Son observadores, intuitivos, detallistas, autoexigentes y tienen un umbral más bajo al dolor. Les molestan los sonidos fuertes, e incluso es habitual ver niños pequeños a los que incluso les provoca dolor determinada ropa, determinados roces o incluso voces.
Como podemos ver, las personas altamente sensibles, tienen una visión de la realidad más afinada pero a la vez, este don, este rasgo de carácter, los hace mucho más vulnerables. En especial en el amor.
Puesto que ese tipo de personas suponen el 20% de la población, es normal que existan numerosas relaciones con personas sin ese rasgo, es decir, personas no altamente sensibles.
Obviamente existen muchas diferencias individuales, hay personas altamente sensibles que han decidido que es mejor estar solas dadas las incompatibilidades, dado el sufrimiento que ello provoca.
Hay casos en que este cúmulo de sensaciones u emociones, les genera un alto nivel de estrés y ansiedad que deriva en dolor físico. Un dolor tan insufrible que les ha hecho valorar, que es mejor “no enamorarse”.
Pero también hay que decir que las personas altamente sensibles se enamoran con facilidad. Su virtud para apreciar a las personas en todos sus matices, hace que se sientan atraídas de inmediato y llenas de esa reconfortante energía que es la atracción física y emocional.
Si tú eres una persona altamente sensible, es posible que poco a poco te des cuenta de que tu pareja, no aprecia las mismas cosas que tú. No llega a la misma profundidad emocional e intelectual que tú.
Ello hará que en ocasiones, te sientas frustrado/a y que llegues a demandarle determinadas cosas a tu pareja, que, sencillamente no puede ofrecerte o que no es capaz de ver o intuir. Suelen ser personalidades tan diferentes que es habitual que aparezca la desilusión, la incomprensión…
Si eres una persona con ese rasgo de alto nivel de sensibilidad, debes tener muy en cuenta que los demás no puedan quizá satisfacer todos tus matices o estar al mismo nivel que tú. Y todo ello, deriva a menudo en una gran sufrimiento…Otra realidad que suele darse, es que a la persona altamente sensible le cuesta vigilar sus límites personales y suele tener la tendencia de ofrecerlo todo a la otra persona, olvidándose de si misma.
Es un riesgo muy grande. Obviamente es maravilloso conseguir esa unión simbiótica donde ofrezcamos todo nuestro afecto, todas nuestras emociones, tiempo y vivencias por la persona amada… Para las personas altamente sensibles no hay nada más reconfortante.
Pero hay que protegerse cuidando los límites. Si lo damos todo a la otra persona perderemos nuestra identidad, y seremos aún más vulnerables a cualquier desengaño, a cualquier desaire, a cualquier diferencia.
Poco a poco puede aparecer la frustración y el desencanto… dimensiones que, para una persona con tanta sensibilidad donde prima en especial la autoexigencia, puede llegar a ser muy destructivo.
Cualquier fracaso o desilusión es vivido de un modo muy traumático a todos los niveles. Tanto físico como psíquico, corriendo el riesgo de caer en una depresión.
Una realidad, que puede ser aún más desbordante para las llamadas “personas con alta sensibilidad”.
Recordemos, las personas altamente sensible ocupan un pequeño porcentaje de nuestra población y engloban una serie de particularidades psicológicas y emocionales, que los diferencian del resto.
La visión del mundo de las personas con alta sensibilidad parte desde el mismo corazón, y aunque muchos lo califican como un “don”, en ocasiones dicha aura, no aporta una auténtica felicidad, sino una terrible tristeza.
Son intuitivos, creativos, son capaces de percibir las emociones de los demás en todos sus matices, pero ello provoca a su vez que sean más reactivos, es decir, que se sienten más afectados y heridos ante determinadas cosas que el resto de personas.
Las personas altamente sensibles disfrutan en ocasiones mucho más de su soledad, prefieren emprender actividades en solitario desde donde apreciar el mundo en su auténtica realidad.
Ellas disponen de su propio ritmo, su propio tiempo muy diferente al acelerado materialismo del resto, donde no siempre se sienten integrados.
Son observadores, intuitivos, detallistas, autoexigentes y tienen un umbral más bajo al dolor. Les molestan los sonidos fuertes, e incluso es habitual ver niños pequeños a los que incluso les provoca dolor determinada ropa, determinados roces o incluso voces.
Como podemos ver, las personas altamente sensibles, tienen una visión de la realidad más afinada pero a la vez, este don, este rasgo de carácter, los hace mucho más vulnerables. En especial en el amor.
Puesto que ese tipo de personas suponen el 20% de la población, es normal que existan numerosas relaciones con personas sin ese rasgo, es decir, personas no altamente sensibles.
Obviamente existen muchas diferencias individuales, hay personas altamente sensibles que han decidido que es mejor estar solas dadas las incompatibilidades, dado el sufrimiento que ello provoca.
Hay casos en que este cúmulo de sensaciones u emociones, les genera un alto nivel de estrés y ansiedad que deriva en dolor físico. Un dolor tan insufrible que les ha hecho valorar, que es mejor “no enamorarse”.
Pero también hay que decir que las personas altamente sensibles se enamoran con facilidad. Su virtud para apreciar a las personas en todos sus matices, hace que se sientan atraídas de inmediato y llenas de esa reconfortante energía que es la atracción física y emocional.
Si tú eres una persona altamente sensible, es posible que poco a poco te des cuenta de que tu pareja, no aprecia las mismas cosas que tú. No llega a la misma profundidad emocional e intelectual que tú.
Ello hará que en ocasiones, te sientas frustrado/a y que llegues a demandarle determinadas cosas a tu pareja, que, sencillamente no puede ofrecerte o que no es capaz de ver o intuir. Suelen ser personalidades tan diferentes que es habitual que aparezca la desilusión, la incomprensión…
Si eres una persona con ese rasgo de alto nivel de sensibilidad, debes tener muy en cuenta que los demás no puedan quizá satisfacer todos tus matices o estar al mismo nivel que tú. Y todo ello, deriva a menudo en una gran sufrimiento…Otra realidad que suele darse, es que a la persona altamente sensible le cuesta vigilar sus límites personales y suele tener la tendencia de ofrecerlo todo a la otra persona, olvidándose de si misma.
Es un riesgo muy grande. Obviamente es maravilloso conseguir esa unión simbiótica donde ofrezcamos todo nuestro afecto, todas nuestras emociones, tiempo y vivencias por la persona amada… Para las personas altamente sensibles no hay nada más reconfortante.
Pero hay que protegerse cuidando los límites. Si lo damos todo a la otra persona perderemos nuestra identidad, y seremos aún más vulnerables a cualquier desengaño, a cualquier desaire, a cualquier diferencia.
Poco a poco puede aparecer la frustración y el desencanto… dimensiones que, para una persona con tanta sensibilidad donde prima en especial la autoexigencia, puede llegar a ser muy destructivo.
Cualquier fracaso o desilusión es vivido de un modo muy traumático a todos los niveles. Tanto físico como psíquico, corriendo el riesgo de caer en una depresión.
Hay que tenerlo en cuenta. Ser una
persona con alto grado de sensibilidad puede ser una virtud, un don. Pero no deja de ser en
realidad un rasgo de personalidad que requiere de un autoconocimiento,
de saber cómo somos y qué nos hace daño para establecer unos límites
dentro de los cuales poder protegernos.
Entiende que el resto de personas no van a sentir lo que tu sientes, que no van ver lo que tu ves… pero aún así, también serán capaces de amarte y de ofrecerte esa felicidad que también mereces.
Mantén en un buen nivel tu autoestima disfrutando de quién eres y de cómo eres. Es posible que dicha sensibilidad sea en ocasiones sinónimo de sufrimiento, pero no siempre es así.
A medida que te comprendas mejor te verás más capaz de sobrevivir en esta realidad que en ocasiones, no luce con toda la sensibilidad que debería.
Susana Ivorra.
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