Entrenar relajado. entrenar estresado y con presión o entrenar con la tensión adecuada.
Trabajar con un alto grado de relajación supongo no ayuda demasiado en el aprendizaje adecuado de nuevas enseñanzas. Digo esto porque ni tan siquiera aquellos deportistas de una capacidad cognitiva especial o muy desarrollada serán capaces de entender todas y cada una de las indicaciones, detalles y correcciones que dará el responsable, en este caso el entrenador.
Por otro lado siempre nos hemos percatado que cuando realizamos una actividad con una presión desaforada sea cual sea el dominio de esa ejecución, tiende irse al traste. Cuando perdemos el control y la concentración en las acciones por el motivo que fuere, un exceso de responsabilidad por la consecución de un objetivo concreto, por el miedo al error o al fracaso, por las presiones que me viene del entorno exterior o por cualquier otra razón que altere el orden mental que debo profesar en cualquiera de mis actividades o ejecuciones. Muchos hablan que tener el estrés controlado es forma de llegar a buen término con nuestra dedicación, yo creo en su defecto que no se debe llegar a ese estrés porque la línea que separa el control del descontrol es muy delgada y frágil.
No nos referiremos a la tensión como definición científica referente a la salud ya que ese estado también es llamado de forma común como estrés, ni tampoco atribuiremos su significado al suspense que se puede crear en una película de terror donde no sabes lo que puede pasar, lo relacionaremos directamente con un estado psíquico y físico adecuado, pendiente de todo lo que pasa a nuestro alrededor y con la mejor concentración posible para de ese modo no desviar nuestra atención de lo importante y de lo que ocurre en todo momento alrededor del entrenamiento y el total de su contenido.
lunes, 9 de noviembre de 2015
jueves, 15 de octubre de 2015
Ejemplo de proceso de ejecución en el aprendizaje de un tipo de fundamento técnico ofensivo no adquirido en un entrenamiento
Fundamento técnico ofensivo: Lanzamiento
Tipo de finalización ofensiva: "Lanzamiento por elevación en media penetración".
Variantes: Tras bote o tras pase (en este caso el ejemplo sería lanzamiento tras bote).
FASE A:
Desmenuzación del fundamento global (propuesta analítica).
1. Final del bote igual a inicio de los apoyos (en este caso "apoyo único" ya que por las características del tipo de tiro lo realizaremos con pérdida de paso).
2. En este caso no buscamos dicernir entre la diferenciación de los dos tipos de apoyos cotidianos (uno que nos acerca y otro que nos eleva), sino que utilizaremos solo un apoyo que además en este caso no debe de conseguir ambos cometidos ya que tan solo necesitamos "subir" por el tipo de finalización que la lectura de la situación en este caso nos obliga a ejecutar.
3. La subida del bote va acompañada prácticamente con el único apoyo y con el contacto-carga del balón (como si de un "a bote pronto" se tratara. Flexión de rodilla de la pierna no apoyada para conseguir una compensación de cadera y no desequilibrarse en la subida del balón. Salto totalmente vertical por su característica de evitar la oposición defensiva.
4. En este caso el concatenamiento del tren inferior con el superior no tiene demasiada importancia al casi carecer de flexión el primero por no necesitar fuerza de ejecución y si estar caracterizado por ser un tiro rápido en su ejecución y evitar oposición defensiva. Si tendrá protagonismo la ejecución braquial y su extensión adecuada acompañado en la subida del completo agarre del balón (importante al ser un tiro de precisión rápida). Como último concepto y relacionado con un perfecto agarre del balón, trabajaremos el toque final de muñeca y dedos, sutil y suave que terminará de darle parábola final y el picado para la adecuada y necesaria siempre rotación del balón.

FASE B:
Desarrollo por partes de los gestos técnicos y motrices para su corrección (propuesta analítica-global).
FASE C:
Realización global del gesto total para su corrección y refuerzo. (propuesta global).
FASE D:
Ejecución del fundamento a modo de ejercicio de forma "competitiva" al ser un fundamento técnico englobado en finalizaciones.
Tipo de finalización ofensiva: "Lanzamiento por elevación en media penetración".
Variantes: Tras bote o tras pase (en este caso el ejemplo sería lanzamiento tras bote).
FASE A:
Desmenuzación del fundamento global (propuesta analítica).
1. Final del bote igual a inicio de los apoyos (en este caso "apoyo único" ya que por las características del tipo de tiro lo realizaremos con pérdida de paso).
2. En este caso no buscamos dicernir entre la diferenciación de los dos tipos de apoyos cotidianos (uno que nos acerca y otro que nos eleva), sino que utilizaremos solo un apoyo que además en este caso no debe de conseguir ambos cometidos ya que tan solo necesitamos "subir" por el tipo de finalización que la lectura de la situación en este caso nos obliga a ejecutar.
3. La subida del bote va acompañada prácticamente con el único apoyo y con el contacto-carga del balón (como si de un "a bote pronto" se tratara. Flexión de rodilla de la pierna no apoyada para conseguir una compensación de cadera y no desequilibrarse en la subida del balón. Salto totalmente vertical por su característica de evitar la oposición defensiva.
4. En este caso el concatenamiento del tren inferior con el superior no tiene demasiada importancia al casi carecer de flexión el primero por no necesitar fuerza de ejecución y si estar caracterizado por ser un tiro rápido en su ejecución y evitar oposición defensiva. Si tendrá protagonismo la ejecución braquial y su extensión adecuada acompañado en la subida del completo agarre del balón (importante al ser un tiro de precisión rápida). Como último concepto y relacionado con un perfecto agarre del balón, trabajaremos el toque final de muñeca y dedos, sutil y suave que terminará de darle parábola final y el picado para la adecuada y necesaria siempre rotación del balón.

FASE B:
Desarrollo por partes de los gestos técnicos y motrices para su corrección (propuesta analítica-global).
FASE C:
Realización global del gesto total para su corrección y refuerzo. (propuesta global).
FASE D:
Ejecución del fundamento a modo de ejercicio de forma "competitiva" al ser un fundamento técnico englobado en finalizaciones.
sábado, 3 de octubre de 2015
El amor no son tantas cosas...
El amor no son tantas cosas y lo que no abunda es más difícil de percibir, otorgar y recibir.
No hay sentimiento alguno que despierte más emociones que el amor, independientemente de que las provoquen las mejores amistades, la familia o la pareja, e independientemente también que esas emociones sean positivas como también negativas. Como aspecto universal que es, el amor ha sido un arte para el estudio y tratado por muchas culturas, aunque generalmente desde la visión de imposición social y no desde las ciencias humanas o animales. Los avances tecnológicos ahora nos advierten que a nivel neuronal el amor se relaciona tanto de forma positiva como también en lo negativo con las actitudes humanas combatiendo incluso la ansiedad y el estrés a la vez que en su defecto puede también pronunciar estos estados. El estado influido por el arte de amar o ser amado mejora al humano como virtud y lo empequeñece también como defecto.
El sentimiento de afectividad se aprende desde siempre y en base a él se formulan las funciones de lo que somos y de como actuamos. La clave está en la reciprocidad, por lo que las actitudes y las virtudes personales son fruto de los afectos recibidos principalmente por los padres y amigos, luego y en menor medida, por las parejas las cuales también son fruto de la imposición social y religiosa. En función a estas valoraciones, existen una serie de principios muy básicos a tener en cuenta a la hora de encontrar las personas con las que se pueda desarrollar ese arte en cualquier plazo, como no exigir que satisfaga todas nuestras necesidades y concienciarse de que el amor solo puede existir bajo la clave del altruismo. De ahí y como muy bien remarcaba Erich Fromm:
"El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo, nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo".
Cuánta razón y que difícil darle sentido a la frase del Sr. Fromm.
No hay sentimiento alguno que despierte más emociones que el amor, independientemente de que las provoquen las mejores amistades, la familia o la pareja, e independientemente también que esas emociones sean positivas como también negativas. Como aspecto universal que es, el amor ha sido un arte para el estudio y tratado por muchas culturas, aunque generalmente desde la visión de imposición social y no desde las ciencias humanas o animales. Los avances tecnológicos ahora nos advierten que a nivel neuronal el amor se relaciona tanto de forma positiva como también en lo negativo con las actitudes humanas combatiendo incluso la ansiedad y el estrés a la vez que en su defecto puede también pronunciar estos estados. El estado influido por el arte de amar o ser amado mejora al humano como virtud y lo empequeñece también como defecto.
El sentimiento de afectividad se aprende desde siempre y en base a él se formulan las funciones de lo que somos y de como actuamos. La clave está en la reciprocidad, por lo que las actitudes y las virtudes personales son fruto de los afectos recibidos principalmente por los padres y amigos, luego y en menor medida, por las parejas las cuales también son fruto de la imposición social y religiosa. En función a estas valoraciones, existen una serie de principios muy básicos a tener en cuenta a la hora de encontrar las personas con las que se pueda desarrollar ese arte en cualquier plazo, como no exigir que satisfaga todas nuestras necesidades y concienciarse de que el amor solo puede existir bajo la clave del altruismo. De ahí y como muy bien remarcaba Erich Fromm:
"El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo, nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo".
Cuánta razón y que difícil darle sentido a la frase del Sr. Fromm.
-Empatía. Debemos
preocuparnos de un adecuado bienestar de las otras personas y, si se intuye
algún problema, actuar ayudando como si nuestro propio problema fuera. Si hay empatía no debería haber conflicto, la falta de esta virtud solo
provocará que se vaya generando un problema cada vez más grande hasta que
sea insostenible. El amor a uno mismo debe reflejarse en una justa medida, si prevaleciera siempre en alta medida, él mismo dañaría el factor empático.
-Solidaridad. Esa empatía inicial, esa capacidad de ser capaz de no verse embriagado e inundado por el amor que solemos profesamos a nosotros mismos, hará que nos sintamos con la satisfacción de ayudar cuando se nos necesite en todos los sentidos y tener la creencia de que no somos nada cuando no tenemos nada más que a nosotros mismos.
-Tolerancia. Juzgar sobremanera a las personas de una forma desaforada supone no tener ni idea de la totalidad de sus actitudes. A veces creemos que la suma de muchas de esas actitudes es la información concluyente y acertada. Lo que suele ser siempre finalmente es una desafortunada valoración inconclusa, incierta y precipitada ya que quizás debamos saber que las actitudes y comportamientos son infinitos en las personas y que esa valoración podría ser estúpida ya que la vida continua y seguimos estando sujetos a repito, infinitos comportamientos que no dejan de sorprender.
El comportamiento humano y animal está sujeto a cientos de condicionantes cambiantes.
- Comprensión. Va de la mano como en un paseo por un parque amenizado con una agradable conversación con la empatía. La empatía y la comprensión es el mejor lazo de entendimiento entre las personas.
Todos piensan, y es verdad que existe un factor lógico, un parámetro de gran medida que no podemos olvidar en nuestra funcionalidad animal, un deseo que se traduce en el instinto sexual, la atracción física hacia la otra persona, es inevitable si, pero en las relaciones humanas de carácter fraterno ese parámetro debe gestionarse con inteligencia siempre que queramos introducirlo en la relación humana adecuada, ya que pienso que debe tener mucho menos protagonismo que las virtudes humanas de interrelación como las cuatro arriba mencionadas. El proceso necesita ser evolutivo y no estar doctrinalizado por la imposición social y sí por lo que realmente sentimos. Factores múltiples como las admiración, la simpatía, la bondad, la generosidad humana, la educación, los buenos modales y otros tantos factores empezarán a darnos información de con quien queremos rodearnos y relacionarnos de forma regular y de ese modo sentirnos bien, que estamos contentos en el contesto de ese espacio y de esos momentos que nos produce bienestar y experiencias agradables. Esa andadura inicial si se convierte en estabilidad y disfrute debe dar pie a un proceso afectivo en el cual se vayan sumando emociones de distinto tipo, primeras emociones que dan paso a ilusiones también de toda índole que encienden luego las luces del cariño. Ese cariño bajo mi punto de vista no debe estar solamente nutrido del encuentro físico, ya que tiendo a creer y entender que hay un paso previo en ese proceso que no podemos obviar, un estado al que a veces no damos importancia ni que acertamos a percibir, el cariño emocional es la ante sala a la felicidad.
-Solidaridad. Esa empatía inicial, esa capacidad de ser capaz de no verse embriagado e inundado por el amor que solemos profesamos a nosotros mismos, hará que nos sintamos con la satisfacción de ayudar cuando se nos necesite en todos los sentidos y tener la creencia de que no somos nada cuando no tenemos nada más que a nosotros mismos.
-Tolerancia. Juzgar sobremanera a las personas de una forma desaforada supone no tener ni idea de la totalidad de sus actitudes. A veces creemos que la suma de muchas de esas actitudes es la información concluyente y acertada. Lo que suele ser siempre finalmente es una desafortunada valoración inconclusa, incierta y precipitada ya que quizás debamos saber que las actitudes y comportamientos son infinitos en las personas y que esa valoración podría ser estúpida ya que la vida continua y seguimos estando sujetos a repito, infinitos comportamientos que no dejan de sorprender.
El comportamiento humano y animal está sujeto a cientos de condicionantes cambiantes.
- Comprensión. Va de la mano como en un paseo por un parque amenizado con una agradable conversación con la empatía. La empatía y la comprensión es el mejor lazo de entendimiento entre las personas.
Todos piensan, y es verdad que existe un factor lógico, un parámetro de gran medida que no podemos olvidar en nuestra funcionalidad animal, un deseo que se traduce en el instinto sexual, la atracción física hacia la otra persona, es inevitable si, pero en las relaciones humanas de carácter fraterno ese parámetro debe gestionarse con inteligencia siempre que queramos introducirlo en la relación humana adecuada, ya que pienso que debe tener mucho menos protagonismo que las virtudes humanas de interrelación como las cuatro arriba mencionadas. El proceso necesita ser evolutivo y no estar doctrinalizado por la imposición social y sí por lo que realmente sentimos. Factores múltiples como las admiración, la simpatía, la bondad, la generosidad humana, la educación, los buenos modales y otros tantos factores empezarán a darnos información de con quien queremos rodearnos y relacionarnos de forma regular y de ese modo sentirnos bien, que estamos contentos en el contesto de ese espacio y de esos momentos que nos produce bienestar y experiencias agradables. Esa andadura inicial si se convierte en estabilidad y disfrute debe dar pie a un proceso afectivo en el cual se vayan sumando emociones de distinto tipo, primeras emociones que dan paso a ilusiones también de toda índole que encienden luego las luces del cariño. Ese cariño bajo mi punto de vista no debe estar solamente nutrido del encuentro físico, ya que tiendo a creer y entender que hay un paso previo en ese proceso que no podemos obviar, un estado al que a veces no damos importancia ni que acertamos a percibir, el cariño emocional es la ante sala a la felicidad.
...la ternura y el cariño no son en modo alguno, una sublimación del
instinto sexual; son el producto directo del amor fraterno, y existen
tanto en las formas físicas del amor, como en las no físicas.
lunes, 31 de agosto de 2015
Personas con alta sensibilidad afectiva
Enamorarse, es para muchos un carrusel de nerviosas emociones difíciles de ordenar. Es un caos intenso de felicidad salpicado a veces, de la más insoportable de las tristezas.
Una realidad, que puede ser aún más desbordante para las llamadas “personas con alta sensibilidad”.
Recordemos, las personas altamente sensible ocupan un pequeño porcentaje de nuestra población y engloban una serie de particularidades psicológicas y emocionales, que los diferencian del resto.
La visión del mundo de las personas con alta sensibilidad parte desde el mismo corazón, y aunque muchos lo califican como un “don”, en ocasiones dicha aura, no aporta una auténtica felicidad, sino una terrible tristeza.
Son intuitivos, creativos, son capaces de percibir las emociones de los demás en todos sus matices, pero ello provoca a su vez que sean más reactivos, es decir, que se sienten más afectados y heridos ante determinadas cosas que el resto de personas.
Las personas altamente sensibles disfrutan en ocasiones mucho más de su soledad, prefieren emprender actividades en solitario desde donde apreciar el mundo en su auténtica realidad.
Ellas disponen de su propio ritmo, su propio tiempo muy diferente al acelerado materialismo del resto, donde no siempre se sienten integrados.
Son observadores, intuitivos, detallistas, autoexigentes y tienen un umbral más bajo al dolor. Les molestan los sonidos fuertes, e incluso es habitual ver niños pequeños a los que incluso les provoca dolor determinada ropa, determinados roces o incluso voces.
Como podemos ver, las personas altamente sensibles, tienen una visión de la realidad más afinada pero a la vez, este don, este rasgo de carácter, los hace mucho más vulnerables. En especial en el amor.
Puesto que ese tipo de personas suponen el 20% de la población, es normal que existan numerosas relaciones con personas sin ese rasgo, es decir, personas no altamente sensibles.
Obviamente existen muchas diferencias individuales, hay personas altamente sensibles que han decidido que es mejor estar solas dadas las incompatibilidades, dado el sufrimiento que ello provoca.
Hay casos en que este cúmulo de sensaciones u emociones, les genera un alto nivel de estrés y ansiedad que deriva en dolor físico. Un dolor tan insufrible que les ha hecho valorar, que es mejor “no enamorarse”.
Pero también hay que decir que las personas altamente sensibles se enamoran con facilidad. Su virtud para apreciar a las personas en todos sus matices, hace que se sientan atraídas de inmediato y llenas de esa reconfortante energía que es la atracción física y emocional.
Si tú eres una persona altamente sensible, es posible que poco a poco te des cuenta de que tu pareja, no aprecia las mismas cosas que tú. No llega a la misma profundidad emocional e intelectual que tú.
Ello hará que en ocasiones, te sientas frustrado/a y que llegues a demandarle determinadas cosas a tu pareja, que, sencillamente no puede ofrecerte o que no es capaz de ver o intuir. Suelen ser personalidades tan diferentes que es habitual que aparezca la desilusión, la incomprensión…
Si eres una persona con ese rasgo de alto nivel de sensibilidad, debes tener muy en cuenta que los demás no puedan quizá satisfacer todos tus matices o estar al mismo nivel que tú. Y todo ello, deriva a menudo en una gran sufrimiento…Otra realidad que suele darse, es que a la persona altamente sensible le cuesta vigilar sus límites personales y suele tener la tendencia de ofrecerlo todo a la otra persona, olvidándose de si misma.
Es un riesgo muy grande. Obviamente es maravilloso conseguir esa unión simbiótica donde ofrezcamos todo nuestro afecto, todas nuestras emociones, tiempo y vivencias por la persona amada… Para las personas altamente sensibles no hay nada más reconfortante.
Pero hay que protegerse cuidando los límites. Si lo damos todo a la otra persona perderemos nuestra identidad, y seremos aún más vulnerables a cualquier desengaño, a cualquier desaire, a cualquier diferencia.
Poco a poco puede aparecer la frustración y el desencanto… dimensiones que, para una persona con tanta sensibilidad donde prima en especial la autoexigencia, puede llegar a ser muy destructivo.
Cualquier fracaso o desilusión es vivido de un modo muy traumático a todos los niveles. Tanto físico como psíquico, corriendo el riesgo de caer en una depresión.
Una realidad, que puede ser aún más desbordante para las llamadas “personas con alta sensibilidad”.
Recordemos, las personas altamente sensible ocupan un pequeño porcentaje de nuestra población y engloban una serie de particularidades psicológicas y emocionales, que los diferencian del resto.
La visión del mundo de las personas con alta sensibilidad parte desde el mismo corazón, y aunque muchos lo califican como un “don”, en ocasiones dicha aura, no aporta una auténtica felicidad, sino una terrible tristeza.
Son intuitivos, creativos, son capaces de percibir las emociones de los demás en todos sus matices, pero ello provoca a su vez que sean más reactivos, es decir, que se sienten más afectados y heridos ante determinadas cosas que el resto de personas.
Las personas altamente sensibles disfrutan en ocasiones mucho más de su soledad, prefieren emprender actividades en solitario desde donde apreciar el mundo en su auténtica realidad.
Ellas disponen de su propio ritmo, su propio tiempo muy diferente al acelerado materialismo del resto, donde no siempre se sienten integrados.
Son observadores, intuitivos, detallistas, autoexigentes y tienen un umbral más bajo al dolor. Les molestan los sonidos fuertes, e incluso es habitual ver niños pequeños a los que incluso les provoca dolor determinada ropa, determinados roces o incluso voces.
Como podemos ver, las personas altamente sensibles, tienen una visión de la realidad más afinada pero a la vez, este don, este rasgo de carácter, los hace mucho más vulnerables. En especial en el amor.
Puesto que ese tipo de personas suponen el 20% de la población, es normal que existan numerosas relaciones con personas sin ese rasgo, es decir, personas no altamente sensibles.
Obviamente existen muchas diferencias individuales, hay personas altamente sensibles que han decidido que es mejor estar solas dadas las incompatibilidades, dado el sufrimiento que ello provoca.
Hay casos en que este cúmulo de sensaciones u emociones, les genera un alto nivel de estrés y ansiedad que deriva en dolor físico. Un dolor tan insufrible que les ha hecho valorar, que es mejor “no enamorarse”.
Pero también hay que decir que las personas altamente sensibles se enamoran con facilidad. Su virtud para apreciar a las personas en todos sus matices, hace que se sientan atraídas de inmediato y llenas de esa reconfortante energía que es la atracción física y emocional.
Si tú eres una persona altamente sensible, es posible que poco a poco te des cuenta de que tu pareja, no aprecia las mismas cosas que tú. No llega a la misma profundidad emocional e intelectual que tú.
Ello hará que en ocasiones, te sientas frustrado/a y que llegues a demandarle determinadas cosas a tu pareja, que, sencillamente no puede ofrecerte o que no es capaz de ver o intuir. Suelen ser personalidades tan diferentes que es habitual que aparezca la desilusión, la incomprensión…
Si eres una persona con ese rasgo de alto nivel de sensibilidad, debes tener muy en cuenta que los demás no puedan quizá satisfacer todos tus matices o estar al mismo nivel que tú. Y todo ello, deriva a menudo en una gran sufrimiento…Otra realidad que suele darse, es que a la persona altamente sensible le cuesta vigilar sus límites personales y suele tener la tendencia de ofrecerlo todo a la otra persona, olvidándose de si misma.
Es un riesgo muy grande. Obviamente es maravilloso conseguir esa unión simbiótica donde ofrezcamos todo nuestro afecto, todas nuestras emociones, tiempo y vivencias por la persona amada… Para las personas altamente sensibles no hay nada más reconfortante.
Pero hay que protegerse cuidando los límites. Si lo damos todo a la otra persona perderemos nuestra identidad, y seremos aún más vulnerables a cualquier desengaño, a cualquier desaire, a cualquier diferencia.
Poco a poco puede aparecer la frustración y el desencanto… dimensiones que, para una persona con tanta sensibilidad donde prima en especial la autoexigencia, puede llegar a ser muy destructivo.
Cualquier fracaso o desilusión es vivido de un modo muy traumático a todos los niveles. Tanto físico como psíquico, corriendo el riesgo de caer en una depresión.
Hay que tenerlo en cuenta. Ser una
persona con alto grado de sensibilidad puede ser una virtud, un don. Pero no deja de ser en
realidad un rasgo de personalidad que requiere de un autoconocimiento,
de saber cómo somos y qué nos hace daño para establecer unos límites
dentro de los cuales poder protegernos.
Entiende que el resto de personas no van a sentir lo que tu sientes, que no van ver lo que tu ves… pero aún así, también serán capaces de amarte y de ofrecerte esa felicidad que también mereces.
Mantén en un buen nivel tu autoestima disfrutando de quién eres y de cómo eres. Es posible que dicha sensibilidad sea en ocasiones sinónimo de sufrimiento, pero no siempre es así.
A medida que te comprendas mejor te verás más capaz de sobrevivir en esta realidad que en ocasiones, no luce con toda la sensibilidad que debería.
Susana Ivorra.
jueves, 20 de agosto de 2015
Vínculos para siempre
¡Qué significado tienen las cosas que la vida nos da y que significado tiene el mundo que nos rodea?
Se escribió que lo bueno y lo malo solo nos lo dan las vivencias que nos asocian a esa vida, a ese mundo. Para mi no tiene sentido alguno el verde color de las copas de los arboles, en cambio ese color verde me recuerda a sus preciosos ojos verdes.
Un día leyendo a Fromm relacioné una vivencia personal con algunos datos de ese libro que resumía su contenido en como debía ser la relación fraterna entre dos personas. No hablaba de pureza ni honestidad, ni tan siquiera de amistad o de amor, hablaba de serenidad, de serenidad alejada de todo lo estridente y compulsivo pasional. Las relación entre dos personas se inicia y se concluye de forma que a veces resulta incluso abrumadora. Los procesos afectivos tienden a parecer contratos laborales de empresa y estoy percibiendo en mi algo que no quiero aceptar, no quiero valorar mis relaciones dependiendo de ningún interés ni utilizarlas para mis objetivos propios, objetivos eso si y en este caso honestos, naturales y con sentimiento profundo. Tengo que intentar aceptar la realidad o en su defecto lograr hacer entender que a veces la utilidad de esa relación es limpia, honrada y prioritaria para la vida en sintonia con uno mismo.
En estos años de recorrido fraterno hacia las personas donde ha perseverado un trato adecuado al principio, pero donde todo a finalizado por convertirse en un error, un error nacido de la compulsa final, con falta de tacto y eximido de la paciencia necesaria.
Uno debe saber como acercarse a otro, debe saber mantenerse al lado y también tiene que lograr saber alejarse.
Y como dijo aquel, bendita aquella relación pausada, consciente, sincera, sin prisas y basada solo en el reconocimiento y el respeto.
Ahora recuerdo algún entrenador de élite que dijo que el fracaso como tal no existe.
Es una buena frase, pero la posible veracidad de las frases como esa nada tienen que ver con lo que uno realmente siente.
El día que deje de importarme que los arboles estén formados solo por raíces y tronco está cerca.
Se escribió que lo bueno y lo malo solo nos lo dan las vivencias que nos asocian a esa vida, a ese mundo. Para mi no tiene sentido alguno el verde color de las copas de los arboles, en cambio ese color verde me recuerda a sus preciosos ojos verdes.
Un día leyendo a Fromm relacioné una vivencia personal con algunos datos de ese libro que resumía su contenido en como debía ser la relación fraterna entre dos personas. No hablaba de pureza ni honestidad, ni tan siquiera de amistad o de amor, hablaba de serenidad, de serenidad alejada de todo lo estridente y compulsivo pasional. Las relación entre dos personas se inicia y se concluye de forma que a veces resulta incluso abrumadora. Los procesos afectivos tienden a parecer contratos laborales de empresa y estoy percibiendo en mi algo que no quiero aceptar, no quiero valorar mis relaciones dependiendo de ningún interés ni utilizarlas para mis objetivos propios, objetivos eso si y en este caso honestos, naturales y con sentimiento profundo. Tengo que intentar aceptar la realidad o en su defecto lograr hacer entender que a veces la utilidad de esa relación es limpia, honrada y prioritaria para la vida en sintonia con uno mismo.
En estos años de recorrido fraterno hacia las personas donde ha perseverado un trato adecuado al principio, pero donde todo a finalizado por convertirse en un error, un error nacido de la compulsa final, con falta de tacto y eximido de la paciencia necesaria.
Uno debe saber como acercarse a otro, debe saber mantenerse al lado y también tiene que lograr saber alejarse.
Y como dijo aquel, bendita aquella relación pausada, consciente, sincera, sin prisas y basada solo en el reconocimiento y el respeto.
Ahora recuerdo algún entrenador de élite que dijo que el fracaso como tal no existe.
Es una buena frase, pero la posible veracidad de las frases como esa nada tienen que ver con lo que uno realmente siente.
El día que deje de importarme que los arboles estén formados solo por raíces y tronco está cerca.
sábado, 27 de junio de 2015
Cuando el marcador no era lo de menos pero tampoco lo más importante

Exactamente hace unos minutos...y 22 años después, el bueno de Pedro Durán lanzaba el balón por encima de la reja que separaba la pista del colegio Gabriel Janer Manila del Pla de na Tesa con un campo de naranjos. Después de 26 horas, 12 minutos y 41 segundos y con un resultado de 2677 a 2516 se daba por concluido aquel Record de permanencia jugando a baloncesto entre dos equipos de 12 jugadores cada uno.No tengo intención de recordar mucho más de aquello, solo quería aprovechar la efeméride (aunque he de reconocer que no es un ejemplo demasiado adecuado), para resaltar la creencia de lo equivocado que estamos en general cuando poco a poco estamos concluyendo que los partidos de competición tan solo tienen un fin, un fin que está terminando de forma definitiva con lo que es realmente importante para todos los jóvenes que practican un deporte, al menos para los más jóvenes, ya que supongo que el otro baloncesto, el de la élite es otro cantar...y ahora que lo menciono curiosamente ya no acierto a diferenciar un baloncesto de otro.
lunes, 15 de junio de 2015
Dioses de pequeñitos, monstruos de grandecitos
Si yo fuera directivo de un equipo de formación o de élite ficharía a Ramón Jordana o a Diego Ocampo. El señor Jordana tuvo que salir después de creo más de veinte años por la puerta de atrás del programa académico/deportivo del SEGLE XXI, programa de formación ubicado en Cataluña, sin duda la mejor cantera del baloncesto femenino del país y posiblemente de Europa, como no, sobretodo gracias a él. No es oficial, y lamentablemente no lo será porque parece esté mal decir la verdad. Mi parecer personal es que alguna jugadora endiosada en su día y de glamour desaforado consiguió poner las semillas necesarias para que algún jefe tomara la decisión de apartarlo. Este entrenador de formación que además dice saber lo que hay que hacer para poder jugar bien y ganar se incorporó a un equipo de Liga Femenina que en principio tenía que luchar por no descender, poco presupuesto, jugadoras jóvenes y por supuesto nada que ver su plantilla con la de algunas que luchan por los títulos. Pues empezó derrotando a esos equipos de grandes plantillas y presupuestos, liderando la clasificación de forma sorprendente...y no me preguntéis si ganó la copa de la Reina o no, o si al final ganó la liga porque no lo sé, lo que sí sé, es que iba ganando muchos partidos 16-3 contra pronóstico por lo visto. El técnico dimitió, supongo que indirectamente por algunos motivos afines al caso del SIGLO XXI. El baloncesto se está convirtiendo en un deporte a la carta donde en formación mandan los padres de los jugadores y en la élite los propios jugadores que no quieren entrenar con según quien porque les hace trabajar, les exige y les aprieta para que puedan dar lo mejor de sí, para seguir mejorando o en otros casos para ganar.
Hoy he leído que a Diego Ocampo, entrenador del UCAM Murcia, no le han renovado a pesar de haber conseguido la mejor clasificación de la historia del club, por lo visto algunos jugadores también endiosados y malcriados hijos del "rock and roll", han exclamado la frase famosa que todavía no sé por donde pillarla: "o se va el entrenador o nos vamos nosotros", al más puro estilo "niñato malcriado hijo de papá".Estoy observando día si y día también como son los propios entrenadores de formación y en perfecta sintonia con los padres, los que de manera absurda y seguramente de forma inconsciente endiosan y malcrían a sus jugadores, de forma más especial a los "buenos" que a la postre serán los que les pueden ganar los partidos. No voy a poner ejemplos para no herir la sensibilidad de los que a mi parecer día sí y día también la cagan sin parar.
Hoy, después del entreno, una mamá y un papá me miraron mal porque estuve especialmente corrector a nivel de fundamentos técnicos con sus hijos...
...hoy alguien no renovó al mejor entrenador de la historia de su club porque algunos monstruos endiosados prefieren la "felatio" a la exigencia para mejorar.
Al final, es de condición humana querer la mejor calidad de vida posible y no cansarme, ni esforzarme ni nada por el estilo, a partir de ahí el entrenador bueno es el que mima y el malo es el que exige...que pena!
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