Mi duda sobre el porqué generalmente y a mi parecer de forma equivocada los entrenadores de formación exigimos a los jugadores de manera más que considerable durante el momento de la competición que durante el trabajo diario y semanal. (Curiosamente el entrenador más laureado del baloncesto español en toda la historia trabaja mucho durante la semana y prácticamente calla durante el partido).
La falta de exigencia en la formación de nuestros jóvenes es una falta grave por parte de los entrenadores ya que esa ausencia en el factor educativo supone un exceso de comodidad y a falta de esfuerzo crece la mediocridad.
¿Será cierto que en formación los entrenadores estamos excesivamente motivados por la competición en contra de la creación y todo lo que conlleva el aprendizaje como contenido esencial en un proceso de crecimiento formativo del jugador?
Últimamente entro en el reproche de que en general estamos escondiendo nuestros recursos en la enseñanza y que la transmisión de conocimientos no está siendo el objetivo fundamental, fomentamos la equidad, bajamos el nivel y nos convertimos en educadores y entrenadores mediocres, lo que llevará a que nuestros jugadores también lo sean.
Los jugadores arrastran déficit técnico en las primeras etapas de formación, donde en una de estas etapas se debe gestar la repetición y la corrección, la repetición aburre y la corrección incomoda, la rutina cansa y en su contra se busca tan solo el divertimento con pocas dosis de aprendizaje.
La antesala de los objetivos técnico/tácticos es la educación deportiva, sin un mínimo de valores concretos esos objetivos solo llegarán por la vía del sumo talento innato y no tanto por el esfuerzo y el trabajo. Educar con rectitud y con conocimiento pero sin llegar a adoctrinar es importante para el aprendizaje primero y el rendimiento después, decimos no llegar a niveles de mucha doctrina ya que un exceso de ello llevaría a minimizar la creatividad innata del individuo.
Los entrenadores debemos, independientemente de nuestra experiencia, ahondar, buscar, alcanzar y lograr, ya que los jugadores aprenden por ellos mismos solo una escala limitada durante el proceso, el cual debe estar cumplimentado por el entrenador.
El entrenador de formación actual inconscientemente "busca" por encima de todo su ambición personal y paralelamente su mejora como técnico, obviando que en un alto grado su proceso de aprendizaje va de la mano de la enseñanza que impartirá a sus jugadores, el cual debería ser prioritario. Me cansa ver como la competición y la educación tan solo al éxito hace que el jugador de formación solo "sirva" a su equipo y a su club, que sume para ganar, situación que sucede siempre, en su defecto lo que añoro es ver y conocer más estructuras de clubes en las que los entrenadores y el propio club en general "sirvan" también al jugador para su mejora y crecimiento individual.
Por otra parte concibo una exagerada dosis de jauría y festejos en el trabajo diario. Esa actitud deseada y que nos provoca placer es la primera piedra para construir el muro de esa mediocridad. La mediocridad con esfuerzo está justificada, el no dominio de ciertas habilidades en la primera etapa de formación también está disculpada pero en la etapa de perfeccionamiento y en la de rendimiento esa mediocridad será abrupta, clara e incluso molesta.
La realización de un trabajo diario supone un ejercicio de voluntad. Esa voluntad inicial debe ser la encargada de romper la inercia de la total ociosidad, la cual siempre pone en peligro el proceso paulatino de aprendizaje, El siguiente paso y valor a desarrollar será la perseverancia para continuar con la labor de forma regular pero sin llegar al limite del hastío, sobretodo en las categorías de primera etapa de formación. Después buscaremos el rendimiento previa tecnificación, algo que nos llevará a la negación de la chapuza técnica/táctica.
La tendencia en las estructuras técnicas de los clubes al trabajo "light" es el gran rival del crecimiento del jugador y es el punto de partida a la creación de hábitos inadecuados tanto para el deporte como también para la vida. Un hábito adecuado en el deporte se traducirá de forma mecánica a la cotidianidad de la vida. Esos hábitos adecuados dan más opciones al rendimiento de nuestras tareas fueren cuales fueren, mejoran nuestro rendimiento y nos harán sentir mejor. Los hábitos inadecuados nos pueden producir a veces gozos momentáneos pero que no ahondarán en nuestra mejoría futura.
Alguien dijo aquello de "Hacer lo que hay que hacer, y hacer lo que a uno le gusta...hasta llegar a que uno le guste hacer lo que tiene que hacer".
domingo, 12 de octubre de 2014
domingo, 21 de septiembre de 2014
...la táctica, la estrategia y las variantes estratégicas como final de un proceso de aprendizaje y no como método de enseñanza en los inicios o parte intermedia de ese proceso.
Voy a empezar reconociendo que no he visto demasiado baloncesto este verano, quizás sea verdad que estoy comparando con otros periodos estivales que al igual habré visto demasiado. Haberse disputado un mundial en nuestro país no es sinónimo de una ocasión especial para ver más baloncesto, digo esto porque hay baloncesto internacional todos los años durante el verano, ya sean Europeos u Olimpiadas.
Observando parte de algunos partidos he podido cerciorarme que la mayoría de los grandes equipos que han participado en este Mundial han mantenido en la mayoría de los casos un nivel de juego táctico de intención alta, pero que en la mayoría de las ocasiones que no se conseguía el objetivo de anotar venía dado o por un error de ejecución técnica o por una mala capacidad de lectura del gesto en este caso. Me ha encantado la frescura táctica omitida por entrenadores expertos como Mike Fratello, Ataman, Collet, Magnano y Kazlauskas, entre algunos otros. Me he percatado que la táctica como fin de un resultado en el más alto nivel del baloncesto actual es muy importante y que muchos entrenadores ante esta falta de resultado táctico han tirado de dinámicas de grupo adecuadas y toda la parte que va de la mano de la psicología aplicada a un resultado como la mentalidad, la motivación y la espera de que algunos jugadores importantes desarrollaran todo su compendio de potencial, ya fuera técnico, táctico o físico, que entrelazado con el resto de los factores y parámetros entrenados en un tan pequeño periodo de preparación hacían que no todo se tradujera de forma negativa.
Esos jugadores que atesoran tanta calidad técnica y que les lleva a poder interpretar el juego tácticamente hablando en multitud de los cientos de opciones que el juego ofrece, ¿son jugadores que en su proceso de formación tuvieron un aprendizaje adecuado o tan solo están dotados de un talento descomunal? Quizás un compendio de ambas.
Hoy presenciaba un partido de la categoría junior entre dos equipos de canteras ACB, he observado como los chicos en general tenían un fin común, un fin que trataba de que entre todos pudieran desarrollar todo el arsenal táctico necesario para poder afrontar un partido con la intención de ganarlo. Lógicamente estamos en los inicios de temporada y todo está más que justificado, la parte táctica sí, la técnica no. Ha sido un partido tácticamente de "querer y no poder", casi siempre por esa ausencia del dominio del fundamento y de la toma inadecuada de decisiones. A veces no poder es no saber y no saber es no entrenar.
Con esto quiero expresar que entrenadores como los mencionados líneas mas arriba están "obligados", deben, por la situación en la que están en ese momento (la competición senior de más alto nivel del mundo), de desarrollar toda su capacidad táctica, estratégica y variantes infinitas para conseguir un resultado. El resto de los entrenadores no dirigimos selecciones como Lituania, USA, Argentina, etcétera, etcétera, etcétera, algunos dirigimos equipos de categorías mucho más bajas, categorías donde si no aplicamos un trabajo consecuente a la edad del jugador en su proceso de formación, este proceso no se culminará y dará resultados finales inacabados, de falta de base técnica y de táctica individual.
Un jugador joven para aprender no debe vivir de lo que sabe hacer, tiene que trabajar más en lo que no sabe hacer.
martes, 2 de septiembre de 2014
Deporte de equipo, la antítesis de la jerarquía y de la mierda del estatus que es lo que se lleva.
No me gustan demasiado aquellos jugadores que tan solo piensan en anotar.
No creo sea tampoco acertado se piense en detrimento de la opinión, que tienen que haber jugadores de todo tipo y que es primordial hayan buenos anotadores en los equipos, porque la pronunciación inicial habla de aquellos jugadores que "tan solo piensan en anotar".
Siempre llegará un momento en nuestra vida en la cual las personas debemos formar parte de un equipo. Es estúpido pensar que no será así. Llegará el momento, llegará un periodo de tiempo en el que formaremos parte de algo y aunque nos cueste asumir otros roles no tan innatos, no hacerlo será un inconveniente para nuestras vidas.
Si eres un jugador de equipo ya sabes lo básico. Si no lo eres, es probable que sea el momento para un poco de desarrollo personal. Aprender a ser un jugador de grupo y aportar cohesión en el equipo tanto en la construcción del juego como en otras lides importantes nos puede abrir nuevas puertas y oportunidades para nuestro crecimiento en lo personal y en lo deportivo donde además se dará el reconocimiento al trabajo grupal y aumentará el volumen de todo lo que podemos ofrecer.
Contribución.
Hacer que las cosas funcionen, las comunes antes que las individuales.
Solidaridad.
Brinda siempre tu apoyo al compañero cuando este haya trabajado bien, independientemente del resultado.
Responsabilidad.
Trabaja con devoción. Cumple las normas. Dale sentido al compromiso adquirido y que tienes con los demás. Asiste y participa. Sé positivo mirando hacia adelante con optimismo. Muéstrate honesto y honrado con los seres que te rodean.
Flexibilidad.
Estar siempre dispuesto a entender que las cosas se pueden desarrollar desde diferentes enfoques y de diferentes maneras, que tú opinión es importante pero nunca vital.
Comunicación.
Comunicarse es de vital importancia. Los problemas hay que solucionarlos desde el entendimiento y antes de que sea inviable su solución. No está mal que la gente sepa en lo que no estés de acuerdo, pero siempre hazlo desde el respeto, la educación y el entendimiento de nuevo. Exprésate con tacto, sobretodo si hay sentimientos de por medio.
Aprende a escuchar.
Hazlo sin juzgar. El equipo lo forman todos sus miembros sin exclusión de ninguno. Nunca intentes llevarte el gato al agua, eso es un síndrome del perfecto egoísmo.
Emir Preldzic.
miércoles, 27 de agosto de 2014
domingo, 24 de agosto de 2014
Capitulo V.
Me hablarás cuando no pueda escucharte.
Capitulo V. Parte I.
Por Ángel Molinero.
La gentileza en tú persona puede disiparse sin más, la suavidad de tu piel no. No me importa demasiado no volver a sentirte tan cerca pues esa sensación siempre fue inconclusa y ha ido generando en mi tal paciencia delirante hasta tal punto que ha originado un dolor ya poco soportable.
No puedo entender saber que en tus brazos hay un confort que nunca hallé,
no puedo tampoco saber el porqué de las dudas de mis secretos se ocultan en tus verdes ojos,
jamás podré saber ciertamente el motivo el cual diste sentido a mi vida sintiendo que desde siempre te extrañé y añoré.
Eres lo que nadie nunca podrá mostrar,
eres lo que todos siempre estuvieron esperando,
eres lo que nadie nunca será.
El aire no contiene tanta pureza,
tú belleza cabal no acierta a compararse con nada,
seguro de ti mismo pero inseguro de todo lo demás, esa es parte de tu grandeza,
la parte restante de tu ser lo forma un océano de inocencia humana carente de crueldad, ese es el resumen de quien eres.
Cada sueño abandonado entra en contienda con el disimulo de la falsa esperanza que da creer en milagros.
Mi mundo estuvo determinado por tus virtudes, virtudes humanas abandonadas en un sueño que no se hará realidad,
y aunque no crea en milagros, también sé...
... que no hubo, hay ni habrá nadie igual a ti.
Capitulo V. Parte III.
Por algún otro ciertamente cercano.
Su devoción por él era tal que empezó a convertirse en excesiva y compulsiva.
La enfermedad había empezado a mellar en él, una patología adherente a lo absurdo, una enfermedad ligada al deterioro sentimental y existencial, y cuando la enfermedad prospera desencadena infortunios.
Capitulo V. Parte I.
Por Ángel Molinero.
La gentileza en tú persona puede disiparse sin más, la suavidad de tu piel no. No me importa demasiado no volver a sentirte tan cerca pues esa sensación siempre fue inconclusa y ha ido generando en mi tal paciencia delirante hasta tal punto que ha originado un dolor ya poco soportable.
No puedo entender saber que en tus brazos hay un confort que nunca hallé,
no puedo tampoco saber el porqué de las dudas de mis secretos se ocultan en tus verdes ojos,
jamás podré saber ciertamente el motivo el cual diste sentido a mi vida sintiendo que desde siempre te extrañé y añoré.
Eres lo que nadie nunca podrá mostrar,
eres lo que todos siempre estuvieron esperando,
eres lo que nadie nunca será.
El aire no contiene tanta pureza,
tú belleza cabal no acierta a compararse con nada,
seguro de ti mismo pero inseguro de todo lo demás, esa es parte de tu grandeza,
la parte restante de tu ser lo forma un océano de inocencia humana carente de crueldad, ese es el resumen de quien eres.
Cada sueño abandonado entra en contienda con el disimulo de la falsa esperanza que da creer en milagros.
Mi mundo estuvo determinado por tus virtudes, virtudes humanas abandonadas en un sueño que no se hará realidad,
y aunque no crea en milagros, también sé...
... que no hubo, hay ni habrá nadie igual a ti.
Capitulo V. Parte III.
Por algún otro ciertamente cercano.
Su devoción por él era tal que empezó a convertirse en excesiva y compulsiva.
La enfermedad había empezado a mellar en él, una patología adherente a lo absurdo, una enfermedad ligada al deterioro sentimental y existencial, y cuando la enfermedad prospera desencadena infortunios.
domingo, 3 de agosto de 2014
Dorsal 7
El baloncesto, juego donde ya hemos dicho que como tal tiene un muy alto nivel de incertidumbre, también es una diversión intelectual al que algunos incluso consideramos un arte.
El baloncesto no solo debería estar dotado esencialmente de fortaleza y habilidades físicas y técnicas, que también, pero hay que reconocer que de nada sirven esos atributos si no hay exigencia mental.
La parte más táctica del juego, la cual cohesiona al grupo, necesita proyectar conjuntamente un duelo de voluntades por parte de todo el equipo teniendo en cuenta a los propios compañeros, los rivales y al medio, y es en este caso cuando el aprendizaje del intelecto debe hacerse presente.
Hacer ese esfuerzo mental va a ayudarnos a desarrollar y aumentar nuestra capacidad de toma de decisiones, y ello redundará en nuestra mejora de riqueza táctica, rapidez de pensamiento y reacción acertada. Mejoraríamos nuestra capacidad de entendimiento ya que, comprender y entender los mecanismos del juego, nos hace mejorar nuestros conocimientos.
Existen muchos buenos jugadores que no terminan medianamente aprender a saber jugar a baloncesto. Muchos y por muchas distintas razones que desconozco y además no logro aún entender el porqué, se excluyen de la orientaciones de sus entrenadores, quizás estén sumidos en la creencia de que sus ya adquiridas capacidades son suficientes para jugar a baloncesto. Creo firmemente que es un gran error, ya que estos jugadores deben obviar que jugar a baloncesto está bien, pero que estaría mucho mejor jugar sabiendo como hay que hacerlo de mejor manera.
Es verdad que la vida es equilibrio y el baloncesto es parte de esa vida, por ello, suele ser complicado encontrar jugadores que se basan en su concentración y atención durante los momentos de exigencia cognitiva cuando los entrenadores reparten explicaciones o correcciones. Difícil dar con jugadores que economizan el concepto de la repetición durante el aprendizaje cuando estos están dotados de una buena memoria y hacen el esfuerzo por recordar. Complicado hacer llegar al jugador conceptos nuevos del juego cuando éste no se esfuerza en aumentar su capacidad de síntesis y asimilación de esos nuevos conceptos. Muy difícil, pero que muy difícil, es toparse con jugadores que son capaces de deducir lógicos planteamientos ante el juego real cambiante y con el nivel de decisión adecuada para llevarlo a término. No puedo dejar de reconocer también que es tarea complicada hallar jugadores que ante los errores acontecidos tengan capacidad de auto crítica y corrección de forma mecánica, todo ello además sin la pérdida del control emocional ni de los nervios.
El compromiso, la responsabilidad, la adherencia al trabajo, el esfuerzo y la competitividad son valores también vitales para la cohesión del grupo y éstos deben darse primero de forma individual.
Razón importante de este legado de valores y capacidades del jugador a aquel que está educado en la humildad y en una tremenda modestia, si no fuera así, estas líneas no hubieran acaecido.
Sentarse a desayunar, comer y cenar en la mesa de los técnicos me ayudará a mejorar me dijo...
El baloncesto no solo debería estar dotado esencialmente de fortaleza y habilidades físicas y técnicas, que también, pero hay que reconocer que de nada sirven esos atributos si no hay exigencia mental.
La parte más táctica del juego, la cual cohesiona al grupo, necesita proyectar conjuntamente un duelo de voluntades por parte de todo el equipo teniendo en cuenta a los propios compañeros, los rivales y al medio, y es en este caso cuando el aprendizaje del intelecto debe hacerse presente.
Hacer ese esfuerzo mental va a ayudarnos a desarrollar y aumentar nuestra capacidad de toma de decisiones, y ello redundará en nuestra mejora de riqueza táctica, rapidez de pensamiento y reacción acertada. Mejoraríamos nuestra capacidad de entendimiento ya que, comprender y entender los mecanismos del juego, nos hace mejorar nuestros conocimientos.
Existen muchos buenos jugadores que no terminan medianamente aprender a saber jugar a baloncesto. Muchos y por muchas distintas razones que desconozco y además no logro aún entender el porqué, se excluyen de la orientaciones de sus entrenadores, quizás estén sumidos en la creencia de que sus ya adquiridas capacidades son suficientes para jugar a baloncesto. Creo firmemente que es un gran error, ya que estos jugadores deben obviar que jugar a baloncesto está bien, pero que estaría mucho mejor jugar sabiendo como hay que hacerlo de mejor manera.
Es verdad que la vida es equilibrio y el baloncesto es parte de esa vida, por ello, suele ser complicado encontrar jugadores que se basan en su concentración y atención durante los momentos de exigencia cognitiva cuando los entrenadores reparten explicaciones o correcciones. Difícil dar con jugadores que economizan el concepto de la repetición durante el aprendizaje cuando estos están dotados de una buena memoria y hacen el esfuerzo por recordar. Complicado hacer llegar al jugador conceptos nuevos del juego cuando éste no se esfuerza en aumentar su capacidad de síntesis y asimilación de esos nuevos conceptos. Muy difícil, pero que muy difícil, es toparse con jugadores que son capaces de deducir lógicos planteamientos ante el juego real cambiante y con el nivel de decisión adecuada para llevarlo a término. No puedo dejar de reconocer también que es tarea complicada hallar jugadores que ante los errores acontecidos tengan capacidad de auto crítica y corrección de forma mecánica, todo ello además sin la pérdida del control emocional ni de los nervios.
El compromiso, la responsabilidad, la adherencia al trabajo, el esfuerzo y la competitividad son valores también vitales para la cohesión del grupo y éstos deben darse primero de forma individual.
Razón importante de este legado de valores y capacidades del jugador a aquel que está educado en la humildad y en una tremenda modestia, si no fuera así, estas líneas no hubieran acaecido.
Sentarse a desayunar, comer y cenar en la mesa de los técnicos me ayudará a mejorar me dijo...
viernes, 1 de agosto de 2014
La dignidad básica
El sentido de la vida
La vida humana es un gran valor, un animal racional, un ser humano libre, un ser capaz de amar y en algunas ocasiones ser amado. Somos andantes caminando hacia miles y miles de destinos, todos ellos enfocados hacia el fin último, el de la muerte, final este que cuando nos llega es siempre después de haber intentado recorrer un camino hacia la felicidad. El más auténtico sentido de la vida es darse a uno mismo y a los demás un servicio de cuidado y fraternidad, y ello hacerlo simplemente por amor al prójimo. La cuestión del sentido de la vida es la más radical para todos los seres humanos. Alguien dijo alguna vez que "Aquel que tiene un porqué para vivir puede soportarlo todo".
La dignidad humana
La persona humana posee dignidad, pero puede carecer de plenitud. La dignidad humana es igual en todos los seres humanos. Así, una persona puede actuar cruel y criminalmente, con lo cual pierde su dignidad moral, pero no la dignidad humana básica. Todo ser humano posee en esencia la misma dignidad humana y, por tanto, es merecedor de un respeto incondicional. No obstante, creo que entre los seres humanos existen personas más débiles, ese titulo debería ser suficiente para merecer un respeto especial y unas atenciones especiales. Los pacientes terminales, los marginados, los angustiados crónicos y demás personas desvalidas por cualquier razón deberían recibir un amor preferencial.
El sufrimiento
El sufrimiento no es sinónimo de un desenlace final de total fatalidad porque va ligado al verbo soportar. El sufridor soporta, soporta dolor y cargas de todo tipo. Solo el desenlace final llega a ser insoportable cuando ese sufrimiento es mayor al del sentido de la vida.
Ese dolor y ese sufrimiento se convierte en gravedad cuando éste es crónico y ataca a nuestra integridad como ser, limita nuestra independencia, nuestra libertad y desarrolla en nosotros desorden mental, creando rabia, rechazo, culpa y miedo a la marginación. El coraje, la paciencia y la esperanza pueden perderse. Tan solo podemos conseguir aliviarnos de todo ese sufrimiento, carga, desorden y falta de esperanza con el amor, el fraterno claro. Estar al lado del que sufre, esa es la clave y nunca con una actitud de compasión y si de comprensión, todo ello sin juzgarles.
El sentido de la muerte
La muerte no es parte de la vida, menuda gilipollez. Son dos significados totalmente opuestos, la muerte es lo que viene después de la vida, ahí su significado del porqué no es parte de la vida. Uno muere después de haber vivido y no muere mientras vive formando parte de ese proceso vital.
La muerte no es el inicio de la vida eterna, supongo que la muerte es eterna, eso si, pero no en vida.
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